Por KOESTLER
La noticia de los enfrentamientos entre las FARC y el ELN, que se repiten cada cierto tiempo, y cada vez más frecuentes, no son ninguna novedad histórica. Desde que existen como grupo, lasFARC se han cuidado de impedir el surgimiento de otras organizaciones políticas de izquierda que puedan significar una amenaza para su "hegemonía".
Si ese trato le dan a los grupos de izquierda, es de pensar lo que le sucedería al resto de la población bajo su dictadura. Esta es una realidad trágica del proceso revolucionario colombiano, que perdió su rumbo, se enfrascó en actividades sectarias y dogmáticas, jamás inició un proceso real de unificación de fuerzas y, por último, se enredó en actividades como el narcotráfico. No todos, es justo decirlo. Y aislados, enrumbados por el militarismo, pronto se acudió al terrorismo, del que ya es muy difícil salir, en especial las FARC, sin un replanteamiento político serio.
Lo único que le queda a las FARC es una negociación política de paz, que permita entronizar una verdadera democracia en Colombia. Mientras este grupo armado exista habrá la justificación para el negocio de la guerra, en detrimento de la población nacional. Ahora, por ejemplo, las Águilas Negras se están extendiendo por todo el país, con el apoyo solapado o abierto de autoridades locales. El problema se repite.
Lo triste... se persiste en un camino que ya no es viable.
Foto: http://www.radiosantafe.com/wp-content/uploads/2007/10/farc.jpg
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