7 de marzo de 2014

Iván Rodríguez: ¿iluso o comprometido?






Por anónimo



En este país los politiqueros corruptos  y el sistema nos han robado todo, todo… hasta la ilusión.  Ya deambulamos como almas perdidas por las calles de la desesperanza resignados a sobrevivir, a soportar, arrastrando nuestra dignidad. No soñamos con un futuro radiante para nuestros hijos o nuestras familias. Simplemente esperamos la sobrevivencia.  No tenemos voluntad para un compromiso sino la voluntad de entrega, sin apenas protestar.

Iván Rodríguez, mi excompañero de estudios, es una pequeña luz en este universo obscuro. Una luz que pretende ser guía. La verdad, es un iluso. Un soñador que piensa llegar al Senado exponiendo ideas, despertando almas dormidas, insuflando pasión. No creo que lo consiga. Es difícil que convenza a muchos con ideas, cuando estamos acostumbrados a vender el alma, a vender el voto y con este la dignidad. ¿Ideas? ¿Y eso qué es? Sólo entendemos de vender el voto, de apoyar los corruptos porque soñamos en que algo nos caiga del festín de la miseria nacional.

¿Ideas? ¿Dignidad? ¿Pasión? ¿Compromiso? ¿Honradez? Nuestra pequeñez moral es tal, que ya ni sabemos qué significaban esas palabras, que insuflaban de amor, ira o determinación a los abuelos. A los hombres y mujeres honrados de este país. Por ello no creo que Iván Rodríguez salga elegido; sería una anomalía histórica.

Se comprometió a trabajar por los más pobres, y de éstos, en especial por los más abandonados, por los que no existen: los campesinos pobres y medianos propietarios rurales; por las mujeres y niños que abonan día a día nuestra tierra con sus lágrimas y con sus carnes, que se consumen víctimas de los atropellos de paramilitares, guerrilleros, militares, terratenientes, y de cuanto abusivo se sienta con el derecho a abusar de ellos.

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  Spot Iván Rodríguez


Tiene todas las probabilidades en contra. ¿Cómo puede competir invirtiendo en su campaña 50 millones contra candidatos de la oligarquía que gastan 2 y tres mil millones de pesos? ¿Cómo puede competir contra oponentes llenos de mermelada hasta la saciedad? ¿O contra un candidato que destila odio, que resume sangre y al que muchos colombianos admiran por su estilo de matoneo? Lo veo difícil. Lo veo difícil, casi imposible. Es la lucha de un David contra Goliat. 



Gane o no, habrá cumplido con un deber: enseñar que existen posibilidades para los colombianos que soñamos con un mejor país. Y por eso, porque me da la ilusión Votaré por IVÁN RODRÍGUEZ al senado, No. 37 en la lista del Polo. 

¡Votaré por él por agradecimiento, por despertarme la ilusión, por hacerme soñar!



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