1 de abril de 2013

¿Víctima o victimario? Otra cara del conflicto en Colombia

NOTA: La PAZ exige un reconocimiento de la verdad. Es indudable que el largo peregrinaje de la guerra ha descompuesto a todos los participantes en ella, pues prima el odio sobre la razón o los principios. Además existen muchos intereses alrededor de la guerra, todos monetarios, en un conflicto que beneficia a muy pocos, todos comerciantes de armas y promotores del odio. 

Estos intereses unen, hoy por hoy a los promotores políticos que "trinan" a diario su odio y a los narcotraficantes que saben que un ambiente de paz es un obstáculo a su negociado infame.

Los dos artículos que hemos transcrito son un ejemplo de la degradación moral de las FARC, similar a la de los paramilitares y sectores de las fuerzas armadas. ¿No es acaso la hora de la PAZ? Al menos la de las armas, ya que la social va a requerir otro manejo.

TOMADO DE semana.com


31 marzo 2013

Por Francisco Manrique


TESTIMONIOMarta, una niña secuestrada por las FARC y que hoy tiene 27 años, narra el episodio más difícil de su vida. Parte II.

¿Víctima o victimario? Otra cara del conflicto en Colombia. Esta fotografía fue tomada en Los Pozos, Caquetá, en el 2002, pero la niña que allí aparece no es Marta.
Autor: León Darío Peláez / SEMANA
Esta fotografía fue tomada en Los Pozos, Caquetá, en el 2002, pero la niña que allí aparece no es Marta.
En mi blog anterior comencé a compartir con mis lectores el testimonio de Marta, quien por más de once años estuvo en la guerrilla de las FARC. Cuando apenas era una niña de 11 años fue raptada de manera violenta por este grupo criminal, para engrosar las filas con más de 350 personas como ella, bajo el pretexto de que eran los aportes que deberían dar las familias para apoyar a la revolución. (Lea la primera parte)
Esta degradación del conflicto ha causado un daño muy grande. A personas como Marta se les privó de la niñez y de su juventud, se les lavó el cerebro y se les enseñó a matar. Son miles de familias que perdieron sus hijos de esta manera y su efecto es irreparable. Pero igualmente grave es el atropello al que han sido sometidas miles de mujeres, quienes como Marta, han visto pisoteada su dignidad. Este es uno de los temas más difíciles, sobre el que, al igual que los paramilitares, las FARC van a tener que pedir perdón a la sociedad colombiana.
Así continúa el relato de Marta...
"El proceso de adoctrinamiento en la guerrilla es muy duro. Usan películas como Voces inocentes para grabar en la mente de los niños que un soldado es su enemigo. Por esta razón, cuando a uno lo envían al combate, lo hacen con una sonrisa, como si todos nos fuéramos a un juego de párvulos. Pero muy pronto aprendí cuál era la diferencia: en este juego uno podía realmente perder su vida".
"Hubo un episodio que me tocó vivir a los pocos meses de llegada y que no puedo olvidar. Un día nos enviaron a una misión en la que nos vimos atacados por 13 helicópteros y tres aviones Kafir de la FAC. Usted no se imagina lo que es correr perseguido por las balas. Ese día comprendí que el tema era en serio y que en este juego, repito, nos estábamos exponiendo a perder la vida".
"Estar mirando en un minuto a su compañero, a los ojos llenos de terror, y al minuto siguiente, verlo tirado muerto por una explosión, o un disparo, es una experiencia que no se puede olvidar y lo marca a uno para siempre. Por esta razón,  ese día lo llevo gravado en mi memoria. Tampoco puedo olvidar, que en ese combate, murieron 15 de mis compañeros con edades similares a la mía".
"Para conocer como son las FARC, después de once años de haber vivido en ellas, se necesita pasar por experiencias muy dolorosas. Una vez se corrió la voz de que en una cooperativa cercana había delatores que estaban con el Ejército. Me llevaron con un grupo a realizar una acción ejemplarizante. Teníamos la información de que los niños y los jóvenes de la zona eran colaboradores, y por lo tanto, ellos tenían que pagar por haber ayudado al enemigo".
"El resultado fue aterrador: 150 personas pagaron con sus vidas, la mayoría de ellos eran personas de mi edad. Lo más impresionante es que esta matanza atroz no se conoció en el país. Yo me pregunto: ¿cuántas miles de personas como ellos han desaparecido, y de los cuales no se volvió a saber? ¿Dónde estaban los medios de comunicación y el Estado? Me acuerdo que por experiencias como estas, cuando yo ya tenía trece años, le pedía a mi Dios que me muriera".
"Pero las FARC, al igual que los paramilitares, sabían que estas acciones tenían un propósito: infundir terror. Y es que mediante estos métodos violentos se doblega a la población, se compra su obediencia y su silencio. Por esta razón, los campesinos de la zona donde yo estaba vivían en estado de permanente inseguridad".
"Sobrevivir en este ambiente requiere que uno use la astucia rápidamente. Por esta razón, entendí que la manera de sobresalir era aprendiendo sobre las FARC".
"Comencé a leer mucho sobre ellas: el reglamento de las FARC, los diez puntos de la plataforma, etc. Quería saber de dónde venían y para dónde iban. Por esta razón, me gané la confianza de mis superiores y  logré que me metieran a ser locutora en Voz de la resistencia. Aprendí a comunicar, porque tenía un espacio cultural en el que se buscaba que las tropas aprendieran de personajes históricos de Cuba, Venezuela, y en general, todo lo que tenía relación con la revolución".
"La rutina en los campamentos era siempre la misma. La hora de levantarse era a las 4:45 a. m., se recogían las pertenencias y se formaba a las 5:00 a. m. A las 5:30 a. m. se tomaba tinto y después se hacía ejercicio. Más adelante se leía el orden del día: hacer la rancha, corte de leña, etc. Después venía el almuerzo, y por la tarde a las mujeres nos  hacían quitar la ropa para llevarnos a la arena ardiente por el sol, para arrastrarnos por el suelo. De estos ejercicios siempre salíamos heridas hasta que al final uno aprendía a insensibilizarse y aceptar. Los domingos, desde las 7:00 a. m. a las 8:00 a. m., era la única hora en la semana cuando nos permitían alguna diversión".
"Hay algo que siempre me llamaba la atención. Cuando alguien desertaba, las FARC enviaban a los campesinos, a quienes ya tenían concientizados, a buscar al prófugo para luego someterlo a un consejo de guerra, y posteriormente lo llevaban a su ejecución".
"En el sur de Bolívar hay un sitio que se llama Puente de Piedra. En esa zona las FARC tenían un criadero de caimanes. Era el lugar ideal para deshacerse de sus enemigos o de los traidores a su causa. Los botaban al agua para que estos animales se encargaran de ellos sin dejar trazo alguno".
"Otra cosa que sorprende es que muchos son los niños que los propios campesinos entregan a las FARC porque no quieren asumir la responsabilidad de su formación. Recuerdo uno de estos casos... Era un niño que tenía escasos ocho años. Cuando conversaba con él me confesaba su odio a la guerrilla, y me decía que cuando tuviera la oportunidad iba a regresar con una motosierra para acabar con todos. Años después, formó parte de los grupos paramilitares que combatían en la zona del sur de Bolívar".
"Ahora que se habla del tema de tierras en el proceso de paz, les cuento que las FARC si tenían fincas en la zona donde yo estaba. En ellas se sembraba coca y alimentos. Las FARC se aprovechan de que los campesinos no pueden comercializar, y por ello, se dedican a los cultivos ilegales. Lo primero les da mucho dinero. Lo segundo, es una medida preventiva para garantizar que el Ejército no los vaya a dejar cortados de aprovisionamiento para mantener las tropas".
"Estando en la guerrilla, alguien me llevó el mensaje de que mi hermano, quien era discapacitado, había muerto. Un grupo de paramilitares lo habían querido obligar a dejar a mi mamá y a mis hijos. Él se negó, lo golpearon y le metieron tres tiros, después lo botaron en nuestra casa, enfrente de todos. Fue mucha la rabia que me dio".
"A pesar de la violencia a la que fui sometida, y al odio que sentía por los hombres, tuve un amigo que me consentía y me prestaba de vez en cuando su hombro para llorar. Yo me enamoré de él. Los dos habíamos sido compañeros en la escuela y nos acercamos mucho, él posteriormente logró desertar. Me lo encontré más tarde, cuando yo ya había logrado salirme de las FARC. Para ese entonces, nuestra relación se había terminado, pero yo aún le guardo un gran cariño porque fue la única persona que cuidó de mí".
"La desigualdad entre los cabecillas y la tropa es muy notoria. Mientras a nosotros nos ponían a comer yuca por semanas, a ellos les daban buena comida todos los días. Como ya saben, los jefes grandes estaban al otro lado de la frontera con Venezuela o Ecuador. Allá llevaban una vida de reyes mientras uno exponía su vida todos los días. Esto genera mucho resentimiento en la base".
"La vida en las FARC es muy dura y a uno lo someten a muchísimos abusos y humillaciones. Por esta razón, yo estoy segura de que si a uno le dan la oportunidad de escoger entre ir a trillar monte, o regresar a su familias, sin pensarlo dos veces, mis excompañeros dejarían las armas para escoger la segunda opción".
"Una vida tan difícil lo hace a uno madurar como mujer a pesar de ser todavía una niña. Uno se endurece y se aprende a defender. Por esa razón, cuando tenía 22 años, y ya con mando, un día me fui a un caño a lavarme el cuerpo. Uno de los jefes se acercó, y creyendo que yo no lo había oído, trató de nuevo de abusar de mí. Yo tenía mi pistola a la mano, debajo de mi ropa, cuando este hombre me atacó, yo saqué el arma y le di un balazo en una pierna. Él sabía que su acto le podía acarrear problemas y trató de guardar silencio con relación al episodio. Sin embargo,  después del incidente, tomé la decisión de volarme inmediatamente porque sabía que no iba a salir viva de un cuarto consejo de guerra".
"Por la noche, estando de guardia, convencí a un muchachito de 13 años , para que nos escapáramos. Cogimos municiones, alimentos y un dinero, y emprendimos nuestra marcha en plena oscuridad. Por estar muy nerviosa, me equivoqué muchas veces de camino, a pesar de que yo conocía muy bien la zona. Como lo había previsto, mandaron gente a buscarnos, e inclusive me tocó enfrentar a tiros a una cuadrilla que casi nos alcanza".
"Finalmente, después de habernos llevado una chalupa y habernos escondido en la rivera de un afluente del Magdalena, logramos evadir el cerco y llegar a un punto donde nos recibieron unos paramilitares. Corrimos durante muchos días para recobrar la libertad. Al principio pensamos que nos iban a matar, pero nos felicitaron por la determinación de desertar".
"Después de unos meses, tomé la decisión de entregarme al Ejército con quien había sido mi compañero sentimental. No pude regresar a mi ciudad de origen porque sabía que allí me mandarían a matar. Cuando deserté de las FARC, mi madre murió a los pocos días después de que yo la volví a encontrar. Al principio no me reconoció, pero en la última semana antes de morir,  recobró de nuevo sus facultades mentales y esa fue la última  imagen que conservo de ella".
" Con las FARC perdí mi niñez, mi juventud, mi hermano y a mi mamá. Durante once años, sólo un día el Estado trató de rescatarme. Llegaron muy cerca de donde estábamos, con más de 350 niños secuestrados, pero faltando metros para llegar, desistieron en el último momento".
"Yo podría odiar a todos por lo que me pasó. Sin embargo, hoy he pasado la página de ese capítulo de mi vida y estoy ayudando a ese mismo Estado que se olvidó de mí. Es necesario que este pueda corregir su camino de manera que, a otros niños y jóvenes como yo, nunca más les toque vivir una experiencia similar a la mía".
"Hoy puedo decir sin dolor que, esos once años tan duros, me hicieron ver la vida diferente. Yo hubiera podido salir, y convertirme en una sicaria dura, ya que me había formado para ser parte del cuerpo de Fuerzas Especiales de las FARC. El rencor de esa experiencia y el entrenamiento que tuve daban para que yo siguiera por ese camino. Sin embargo, yo tenía dos hijos por los cuales luchar y hoy me siento orgullosa de haber logrado no caer en la ruta equivocada, que había sido la de menor esfuerzo. No es fácil haber resistido esa tentación y por eso me siento muy orgullosa"
La sociedad colombiana no ha aprendido a perdonar. A una desmovilizada, como es mi caso, se le ve con mucha sospecha, e inclusive, con mucho miedo. Se parte de la premisa de que uno no puede cambiar. Pero hoy me siento bien al demostrar que, teniendo la fuerza y la voluntad, sí pude superar la pesadilla que fue mi vida pasada".
"¿Qué aprendí?...Bueno, después de haber llevado una vida como la que he compartido, muchas son las lecciones que uno se lleva. Aprendí a superar la rabia que me invadió por muchos años. Pero tal vez lo más relevante fue darle mucha importancia a lo que uno tiene. También, aprendí que no se debe juzgar o señalar, lo importante es aportar, creer y  soñar".
"Igualmente aprendí a hacerme muchas preguntas muy críticas sobre todo el proceso".
"Le cuento que conociendo a las FARC por dentro, no creo en la negociación de paz en la Habana, pero también rechazo el reclutamiento forzado de menores, como fue mi caso. Sin embargo, me pregunto: ¿cuántos más niños y jóvenes tienen que morir para tener la paz en Colombia? Comprendo que el éxito del proceso se logrará sólo si las partes entienden que en la negociación siempre habrá algo que sacrificar".
Otra pregunta que me surge: ¿Cómo confiar en un Estado que también ha sido cómplice de la violencia?¿Dónde estuvo el Estado cuando me secuestraron? ¿Qué estoy haciendo yo para ser parte de la solución?Como respuesta a esa última pregunta, estoy ayudando al Estado a comprender lo que está pasando desde la perspectiva de quien vivió y padeció a las FARC desde sus entrañas. Hoy creo en el Estado que me falló cuando era pequeña... No hay otra opción si queremos salir de esta vorágine en la que hemos estado tantos años".
Y para terminar este testimonio, Marta nos regaló una reflexión final: "El cambio lo hacemos si lo decidimos, tenemos que llegar con proyectos a las comunidades y no tirando piedra, escondidos detrás de unas capuchas...".
La entrevista de El Espectador en esta semana, hecha a la holandesa, convertida en guerrillera y vocera de las FARC, me indignó por su falta de solidaridad con su género. Reconoce que hay mucho machismo en este grupo guerrillero, pero desconoce la violencia que se ejerce sobre la mujer.
También, como ya es usual en este grupo guerrillero, brilla por su ausencia, la capacidad auto crítica para reconocer las barbaries cometidas contra los niños y la población en general. No han entendido que la reconciliación pasa por pedir perdón y reconocer sus errores. El ejemplo de Sur África muestra que esta es una condición fundamental para pasar este capítulo sangriento de nuestra historia.
Un comentario final. La Agencia Nacional para la Reinserción tiene hoy en día un proceso que dura siete años, para ayudar a 33.000 desmovilizados de las FARC, el ELN y los paramilitares. Este esfuerzo muy grande del Estado vale la pena conocerlo porque va a ser crítico para lo que sigue, con o sin acuerdo en el proceso de paz.
Termino con una pregunta este segundo blog sobre un testimonio que a mí me llegó muy hondo: ¿Marta es una víctima o una victimaria? En esta sangrienta estupidez en la que hemos vivido los colombianos por tantos años, hay que aceptar que existen otras visiones del problema que tenemos que aprender a entender, para poder perdonar.
El proceso de paz en Colombia va a comenzar sólo cuando aprendamos a conjugar el verbo perdonar, y para que esto sea una realidad, se va necesitar muchísima pedagogía social. Lamentablemente, este es el gran vacío del proceso actual, el cual debe corregir el Gobierno si, al final del año, no se quiere quedar sin respaldo.

29 de marzo de 2013

¿Víctima o victimario? Otra cara del conflicto en Colombia

Tomado de Semana.com, primera entrega

Marzo 28 de 2013


¿Víctima o victimario? Otra cara del conflicto en Colombia

Por Francisco Manrique


TESTIMONIOMarta, una niña secuestrada por las FARC y que hoy tiene 27 años, narra el episodio más difícil de su vida.

¿Víctima o victimario? Otra cara del conflicto en Colombia. Niñas guerrilleras en Colombia.
Niñas guerrilleras en Colombia.
"Tenía 11 años , vivía en Barrancabermeja y en esa época, las muertes violentas eran el pan de cada día. Salí de la casa de mi abuelita a comprar un pan , cuando unos hombres me pararon, y de manera violenta , me subieron a un camión. En este vehículo iban otros 50 niños y niñas como yo. Nos amenazaron con matar a nuestras familias, si no guardábamos silencio mientras pasábamos un retén que había montado la Armada Nacional ".

De esta manera inicia el relato una mujer llamada Marta, que hoy tiene 27 años y que fue raptada por las FARC, para engrosar las tropas de ese grupo guerrillero. Por más de una década, esta persona vivió un drama que estremece. Su situación es lamentablemente similar a la que han vivido miles de personas, que como ella, han tenido que sufrir el secuestro por parte de este grupo guerrillero.

Hoy, cuando se desarrollan las conversaciones en la Habana, quiero tomar este testimonio, como un reconocimiento a estas personas. Ellas también han sido víctimas del conflicto armado que ha padecido la sociedad colombiana por más de seis décadas de violencia y muerte sin sentido. Pero en especial, quiero resaltar el inmenso dolor y daño, que le han causado a las mujeres que han sido arrastradas al centro de este desastre y que merecen reconocimiento, comprensión y solidaridad.

El relato que paso a compartir, fue construido a partir de unas notas que tomé de una presentación hecha por esta valerosa mujer. Tuvimos la oportunidad de escucharla con un grupo de amigos en una reunión muy impactante, donde ella fue capaz de presentar su vivencia, a la que lamentablemente la mayoría de la población urbana de Colombia, le ha volteado la espalda.

Cuando se escucha un relato como este, las emociones son muy fuertes y contrapuestas. No es fácil verse en el espejo de la realidad y aceptar que llevamos demasiados años tolerando algo que nos envilece y ante lo cual, no podemos seguir siendo indiferentes.

Y el relato continúa..

" Eran las 5 am cuando llegamos al campamento de las FARC. No sabía donde estaba. Un niño, de unos nueve años, con un fusil más grande que el, nos dio la bienvenida. Mi sorpresa fue grande cuando vi a más de 300 niños como yo. Nos alinearon y un comandante nos dijo que íbamos a ingresar a una guerrilla, que tenía como objetivo defender al pueblo, y que por esta razón, debíamos sentirnos orgullosos de haber sido seleccionados."

"Inmediatamente llegamos, comenzó nuestro adoctrinamiento y para mí el calvario. Tengo un recuerdo que no me abandona. A los dos o tres días de nuestra llegada al campamento, un comandante me sacó del grupo y me llevó a un cambuche donde me violó, me golpeó y posteriormente me amarró. Allí duré una semana. Esto marcó mi vida y desde ese momento, tuve el propósito de volarme a la menor oportunidad ."

"Este episodio me volvió a abrir una herida muy profunda que llevaba en mi alma: cuando tenía 7 años había sido violada por un tío, sin que hubiera podido hacer nada. Esa misma sensación de impotencia fue la que reviví, a manos de ese comandante en la selva ".

"Me recuerdo que fui siempre la más rebelde dentro del grupo. En alguna oportunidad les cuestionaba a los comandantes el porqué se atrevían a quitar un hijo o hija a una madre, y no puedo olvidar su respuesta : todas las familias deberían dar su cuota. Al haber sido violada tan pronto llegué al campamento, me di cuenta que era la regla y no la excepción. A pesar de mi corta edad, comencé a comprender muy temprano, cual era la cuota que las mujeres teníamos que pagar, para estar en este grupo guerrillero."

"Por estas experiencias de abuso sexual siendo tan joven, aprendí a odiar a los hombres. Todos los días se veían muchos atropellos a los que nos sometían como mujeres, independientemente de nuestra edad. Quienes logramos sobrevivir es porque tuvimos que exponer nuestros cuerpos a todos los hombres del grupo y aceptar pasivamente sus abusos ."

"Yo tenía un sueño: tener una celebración muy especial el día que cumpliera quince años. Sin embargo, eso no sucedió así y ese día lo recuerdo con horror. Un comandante abusó de mi y me maltrató de tal manera, que me tomó un mes para poder volver a caminar. En esa ocasión quise quitarme la vida porque ya no aguantaba más. No lo hice, pero juré que desde ese momento nadie más volvería a abusar de mí."

"A pesar de querer borrar de la memoria el momento, todavía veo la película como si fuera hoy. El día de mi cumpleaños, un tipo llamado Marlo se emborrachó, me golpeó y quedé inconsciente. Al despertarme, vi que tenía heridas en mis piernas. El tipo se reía. Yo sabía que consumía base de coca, con la que se volvía loco. Lo más duro fue ver que mis compañeros presenciaron los hechos y no hicieron nada. Me acuerdo que yo pensaba: te separan de la familia, te obligan a cargar un arma y a matar a otra persona. ¿Que más querían de mi? Esa fue la cruz que cargué mientras estuve en las FARC".

"Ahora, que han pasado 15 años desde que me vi envuelta en esta vorágine de locos, me impresiona recordar que una violación no le acarreaba al comandante responsable ninguna sanción, y sin embargo, si un compañero se cogía un cuarto de panela, sin permiso, su acción se penalizaba con la muerte. La misma pena se le daba a quien tratara de desertar ".

"Estoy segura que muchos de mis compañeros que hoy quedan en las FARC, darían cualquier cosa por desertar. La razón es muy sencilla: hay muchos abusos, maltrato y crueldad. Les doy un ejemplo: por mi capacidad de expresión me nombraron en el grupo que manejaba la emisora de las FARC en la zona. Yo asumí una actitud crítica ante los abusos de los comandantes y por esta razón fui amarrada a un árbol por tres días, expuesta a uno de los tres Concejos de Guerra a los que me sometieron por ser la más rebelde entre un grupo de rebeldes. De esa experiencia me salvé".

"El peor error que uno puede cometer en las FARC es mostrar sus sentimientos o su vulnerabilidad. A quien se le percibe como una persona débil, le caen encima sin contemplación".

"Para qué ustedes vean a qué extremo llega uno en estas condiciones, les cuento una anécdota. A los dos años, mi mamá se enteró de que había sido secuestrada por las FARC. Después de muchos peligros, logró que la llevarán al campamento donde yo me encontraba. Cuando ella llegó, yo había sido violada el día anterior y había recibido una golpiza que me había desfigurado la cara. Como había aprendido a ocultar mis sentimientos, me vi obligada a mentirle a mi madre sobre la situación. Sabía que si le contaba, posiblemente las dos no saldríamos vivas ese día. Me tocó inventarme un cuento para explicarle mi estado y omitir lo que me había sucedido en realidad. Aprendí que la mujer para los hombres de las FARC, es un objeto sexual que sirve además para matar y para cocinar".

"Cuando mi mamá se fue, mi corazón también partió con ella. En ese momento fue cuando mi vida realmente cambió. Pasé de ser una niña que había jugado con las muñecas, a una mujer de 13 años que iba a la línea de fuego a matar. Lo que me impresiona hoy en día es recordar que mis compañeros tenían una edad similar. Y quien nos disparaba del otro lado, no veían en nosotros unos niños, sino unos enemigos a los cuales tenían que exterminar."

" Años después me enredé con otro comandante de quien quedé embarazada. Era mi segundo embarazo. Yo quería tener a mi hijo y por esta razón me vi enfrentada con el padre de mi mi futuro bebé. Para él mi embarazo era un problema y quería que abortara. La razón : había tenido un hijo con otra mujer y el mío sobraba. En medio de la discusión le dije: cuando usted mate a su hijo, yo mato al mío".

"De hecho, me enviaron a un sitio donde llevaban a personas en mi misma situación. En este lugar, en un sólo día podían realizarse más de cien abortos. Pero yo me negué de nuevo. Ya para esa época yo tenía rango en la guerrilla y logré que el Comandante del campo me diera su apoyo. Sin embargo, el que era el padre de mi hijo, con el propósito de hacerme perder el niño, se las ingenió para que yo tuviera que cargar dos equipos de campaña en vez de uno, me dieran los turnos más largos de guardia, cargara bultos de iraca, etc. Por estos abusos me dio pre eclampsia. Estuve inconsciente por casi dos semanas , logré sobrevivir y finalmente mi hijo nació bien."

"Después de todo el dolor que sentí y de la lucha que tuve que dar para poder tener a mi hijo, me enteré que habían tomado la decisión de regalarlo a unos extranjeros. Para las FARC los hijos de las guerrilleras son un problema, eso explica el porqué tienen el sitio de aborto que mencioné. Tal como había hecho con mi primera hija, con la ayuda de unos campesinos logré sacar a mi bebé y enviarlo donde mi mamá".

El relato aún no acaba, en una próxima entrada serán testigos del desenlace de esta terrible historia.

25 de marzo de 2013

En Holanda cierran cárceles y aquí hacen más....


NOTA:  En este mundo raro Colombia es un país aún más raro... ¿o será al contrario? ¡Lo extraño sería que como país tuviéramos personalidad, altivez, dignidad! Pero en el fondo no somos más que un país de cafres, cipayos y lameculos, como muy bien nos educó el ex presidente Uribe y continúa en cierta manera el actual.

Los holandeses al igual que los portugueses comprendieron que el negocio de las drogas reside en la prohibición y que no es negocio convertir en delito las conductas que pueden y deben tener un trato diferente. Por ejemplo el negocio de las drogas exige unos manejos diferentes al manejo violento y a la represión. Y comprendieron que los adictos son enfermos que deben ser tratados. 

En Colombia es al contrario. Obsesionados, poseídos por la violencia, sedientos de sangre y ansiosos de ganancias hacen de la represión su bandera, como la de los gringos. Y lo único que consiguen es fortalecer el narcotráfico, fortalecer las organizaciones delincuenciales y llenar las cárceles de adictos, de enfermos.... 

Los colombianos somos 44 millones, y tenemos 130.000 personas en las cárceles. Los holandeses son 16.6 millones y tienen 12.000 prisioneros. Si tuviéramos una política carcelaria y social similar, deberíamos andar por los 33.000 prisioneros.  

El siguiente artículo siguiente ilustra el manejo del asunto de la drogadicción en Holanda y su efecto sobre las cárceles. Sólo falta que a Santos se le ocurra exportar drogadictos a las cárceles europeas... Una nueva modalidad de TLC (Traslado Libre de Cárceles).

ACODA: En el fondo, el problema es que aquí, los enfermos son los que trazan la política pública contra las drogas.



Cierran cárceles en Holanda por falta de presos; se perderán 1,200 empleos


Cárceles de Holanda....
Holanda.- Como para no creerlo. En Holanda, existen actualmente ocho cárceles para un universo máximo de 14 mil reclusos, sin embargo, actualmente existen sólo 12 mil presos en ese país, que en los años noventa tenía una "sobre población". Una de las razones de la disminución en el índice criminal parece tener que ver con la legalización de algunas drogas (acompañado seguramente de una política educativa con respecto a sus usos y efectos). 

El ministro de justicia de Holanda, Nebahat Albayrak, anunció que las prisiones se cerraran y se perderán 1,200 trabajos, aunque se está considerando utilizar las prisiones para alojar a prisioneros belgas. 

En Estados Unidos, el país que tiene mayor promedio de encarcelamiento y un total de más de 2.3 millones de presos, una de las objeciones que se hace se ante la legalización de la marihuana es que generaría mayor crimen y mayor consumo, algo que los casos de Portugal y Holanda desmienten. 

Holanda tiene una población de 16.6 millones y solo 12 mil prisioneros.

California, por ejemplo, tiene una población de 36.7 millones y una población de prisioneros de 171 mil, muchos de ellos precisamente en la cárcel por fumar o vender marihuana. Pero tal vez algunas personas prefieren llenar las cárceles de jóvenes que tenerlos en las calles.

Tomado de http://www.panoramadiario.com



22 de marzo de 2013

Entre hormonas, tontotes, pederastotes y tetonas brutonas...




Tomado de Elespectador.com  21 marzo 2013
Francisco, Evo, Natalia y la invasión gay



Por Jorge Gómez Pinilla


No se entiende por qué todavía no se ha aislado a los gays en campos de concentración para que dejen de hacerle daño a la humanidad.

Aunque usted no lo crea, hay algo en lo cual se identifican el Papa Francisco, Natalia París y el presidente de Bolivia, Evo Morales.


 Comencemos por la modelo y empresaria, quien imbuida por un arrebato de erudición científica alertó al mundo sobre los peligros que representa comer pollo, basada según ella en que a las aves les inyectan hormonas femeninas y “por eso los niños que están comiendo pollos de esos se están empezando a volver homosexuales”.


Sorprende en el video la autoridad con la que expone su tesis ante un grupo de clientes de un centro comercial que fueron allá para llevarse una postal autografiada de Natalia semidesnuda, pero salieron instruidos sobre las dañinas consecuencias del pollo en la orientación sexual de nuestras muchachas y muchachos.


 El asunto sería baladí si no fuera porque un presidente en apariencia progresista de un país al sur del continente, exactamente tres años atrás, el 17 de marzo de 2010, en una conferencia mundial sobre el cambio climático, había coincidido con la modelo: “el pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres".

 Ese mismo mes y año, en marzo de 2010, Jorge Mario Bergoglio en calidad de arzobispo de Buenos Aires se oponía al matrimonio gay tildándolo de “una movida del padre de la mentira (o sea del demonio) que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios".


Reconociendo de antemano que los tres (Evo, Natalia, Francisco) están equivocados de buena fe, es conveniente desnudar el trasfondo maniqueo que los emparenta en su visión del homosexualismo como una aberración de la naturaleza, entendida aberración como todo “acto o conducta que se aparta de lo aceptado como lícito”.


 A Natalia le preocupa que a los pollos les estén inoculando el virus de una enfermedad, que hace que quienes los consumen se vuelvan maricas. Se podría pensar entonces que quizá fue que el día anterior vio la película Invasión, en la que Nicole Kidman encarna a una psiquiatra que descubre la propagación de un virus que acaba con las emociones humanas, y quedó tan impresionada que pensó que algo parecido estaba ocurriendo con la gente que consume pollos, y se sintió tan identificada con la actriz australiana que se creyó en la obligación de alertar al planeta sobre los efectos de tan terrible epidemia…


 A sabiendas del riesgo de que se me identifique como un miembro de la comunidad gay (que no lo soy), es importante y urgente salir en su defensa, sobre todo cuando uno descubre horrorizado que la religión, la política (¡de izquierda!) y la farándula hacen causa común en tamaño exabrupto, como es creer que el homosexualismo se puede contagiar como una enfermedad o, peor aún, que los gays son un instrumento de Satanás para “confundir y engañar a los hijos de Dios”.


 Si ello fuera cierto, no se entiende por qué todavía no se les ha aislado en campos de concentración, como hicieron los nazis con los judíos, para que dejen de hacerle tanto daño a la humanidad  y los que sí somos “normales” podamos librarnos de tan peligroso contacto.


 Lo que no han entendido los homofóbicos –y se niegan a entenderlo porque odian la diferencia- es que un gay no elige serlo ni es contagiado de ninguna perversión, sino que nace así, como parte de su constitución biológica, del mismo modo que un blanco o un albino no eligen el color de su piel. Tengo dos amigas que son pareja, y se aman con un amor tan tierno y puro que envidiaría cualquier heterosexual, y dicen que desde que se conocieron (siendo muy niñas) supieron que iban a ser la una para la otra, y de ellas no sólo estoy seguro de que también son hijas de Dios, sino de que su amor sólo terminará “cuando la muerte las separe”.


 Llegará el día en que la Iglesia Católica sea consciente de su error y les pida perdón a los homosexuales por tan dañina discriminación a lo largo de los siglos, pero sobre todo porque, habiendo entre sus miembros tantísimos obispos y sacerdotes pederastas (estos sí pervertidos), no han aplicado el refrán según el cual “el que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela”.


 Mientras tanto, y volviendo a la batahola que armó Natalia París con su erudita visión del tema, rematemos con esta divertida copla que al calor de la discusión compuso el periodista y abogado santandereano Gerardo Martínez:



“Comer pollo con hormonas

hace daño y yo celebro

que a las modelos buenonas

incluso las vuelve monas

y les atrofia el cerebro”.

@Jorgomezpinilla

19 de marzo de 2013


NOTA: Como todos andamos locos porque nos laven los cesos y nos den ilusiones, como la del papa argentino, que nos lo quieren embutir como morcilla en el alma como un Cristo revivido, ahí les dejamos esta nota --una sola-- para no aburrirlos con tantas sobre el pasado de tal "santo". Koestler



Tomado de Elespectador.com

Opinión |18 Mar 2013 - 11:00 pm

Cristina de la Torre

Francisco, ¿la misma barca?

Por: Cristina de la Torre





El papa que hoy asume sucita más incertidumbres que certezas: salvo su condena sin atenuantes del matrimonio igualitario, el aborto, la eutanasia y el uso del condón, todo en él denota aún misterio, contradicción, ambigüedad.



Dijo el sábado que la suya sería iglesia pobre para los pobres. Pero episodios de su pasado indican lo contrario. Lo grita su silencio (o complacencia) como provincial de los jesuitas en Buenos Aires con el dictador que asesinaba a miles de argentinos por reivindicar a los pobres. Imitaba así Bergoglio la costumbre papal de abrazar tiranos. No se sabe, pues, si sus exhibiciones de humildad sean recurso prestado a la publicidad para presentarse en sociedad, o entrega ciega del corazón y los haberes al hermano hambriento. Como la practicó Francisco de Asís. ¿Prefiere Bergoglio lavar la cara —o los pies— de la miseria para no tener que cambiar la sociedad que la produce, al tenor del Vaticano II? Su crítica a los excesos de la economía liberal ¿bebe en aquella fuente social democrática, o se emparenta con la descalificación antimoderna de la democracia liberal, que al lefebvrismo del Vaticano se le antoja “demonio redivivo”? Contrario a las corrientes de avanzada dentro de la Iglesia y enemigo activo de la teología de la liberación, acaso este heredero de Wojtyla y Ratzinger piense, como nuestro monseñor Builes, promotor de la Violencia, que el liberalismo es pecado. O como monseñor Ordóñez, que también el Estado laico lo es.
Mientras el general Videla exterminaba en la Argentina a liberales y socialistas, Bergoglio ejecutaba allí la contrarreforma de Juan Pablo a la orientación social que Juan XXIII le había dado a la Iglesia. A menudo confluyeron sotanas y bayonetas en la celada contra sacerdotes que asumían su apostolado como opción preferencial por los pobres. Es la hora en que el tonsurado porteño no ha explicado a satisfacción si Orlando Yorio y Francisco Jalics, curas de su comunidad que hacían trabajo social en barrios marginales, cayeron en manos de la Junta Militar por indiferencia de Bergoglio o porque éste los acusó. Lo que sí se supo es que la iglesia argentina, la más retardataria del orbe, colaboró sin pudor con la dictadura y no estuvo Bergoglio entre los pocos obispos que denunciaron esta alianza. Es que la siniestra Escuela Superior Mecánica de la Armada (ESMA) torturaba y desaparecía a sus víctimas en la finca de recreo del arzobispo de la capital. Propiedad eclesiástica convertida en campo de concentración. Aún hoy campea en ese país la idea de que el golpe de 1976 fue a la vez militar, político y clerical.
De atrás viene esta fascinación por los dictadores. Se conocen de autos los concordatos suscritos por Pío XI y Mussolini, y por Pío XII y Hitler en 1933. Ya Pacelli había suscrito, como vocero del Vaticano, otro tratado con Dollfus, dictador de la entonces Austria fascista. Al canto de Pío XII medraría monseñor Escrivá, fundador del Opus Dei, aliado de Franco y protegido después de Juan Pablo II. El papa polaco visitó a Pinochet en 1987, lo abrazó, le dio la comunión, lo cubrió de bendiciones y no le preguntó por las víctimas del régimen militar. El Vaticano se alió con la satrapía del El Salvador que persiguió sin pausa a los curas “populares”, y asesinó a monseñor Romero.
Hélder Cámara, obispo abanderado de los olvidados, se quejaba: “si doy comida a los pobres me llaman santo; si pregunto por qué no tienen ellos comida, me llaman comunista”. Ni santo ni comunista, Francisco habrá de escoger entre perpetuar el conservadurismo suicida de los dos últimos papas o recoger las banderas de Juan XXIII. Si lo primero, será la misma barca con el faro a sus espaldas.

14 de marzo de 2013

Se cumple la gran profecía....







Por Acidonitrix


La verdadera profecía, la más aterradora, que la Iglesia se ha negado sistemáticamente a publicar, se acaba de cumplir. Se iniciarán un conjunto de fenómenos geológicos, sociales y económicas que llevarán al fin del mundo, en forma inevitable y acelerada. Lo dijo la Virgen de Fátima a Lucía, la niña de 10 años que recibió tan fatídico anuncio. Y no es, para nada, el que el papa, Juan Pablo II leyó a los fieles, condolido por la angustia que produciría y que se conoce como:

"Cuando el mundo este pidiendo paz y seguridad y arrepentido de todo el mal que ha hecho, la destrucción repentina, el nuevo armagedón ha llegado y sufrirán".


El mensaje verdadero fue otro:

 " El día que Dios sea arrojado del seno de la Iglesia,
 del Vaticano,
 por un Papa de tierras lejanas, fanáticas 
y salvajes,
 ese año se destruirá la tierra, y se escuchará
 el crujir de dientes por todo el universo".


Y eso acaba de suceder. Se cumple al pie de la letra. "Papa de tierras lejanas, fanáticas y salvajes", es decir de América Latina, y para más, de Argentina. Dios arrojado de la Iglesia por un Papa; se trata, incuestionablemente del papa Francisco. Porque todos sabemos que Dios sólo puede estar en los corazones sencillos... El Vaticano es muy pequeño para que quepan dos fuerzas terriblemente antagónicas: Dios y el Ego de un argentino....
 Luego Dios sale expulsado del Vaticano y de la Iglesia.....

¡A rezar, que el Mundo se va a acabar...!







7 de marzo de 2013

Cien mil voces por el agua

Abramos el ojo, que nos van a dejar sin agua saludable y sin gota de agua, gracias a la avaricia de las transnacionales y la corrupción de funcionarios de la Corporación, la gobernación y del gobierno nacional....


¿Qué prefiere: agua en su casa u oro en manos de extranjeros?

Ante las amenazas crecientes para el suministro de agua a más de dos millones de personas del Nororiente Colombiano, y el incumplimiento de la normatividad Ambiental frente a las actividades de exploración y explotación de las Multinacionales Mineras, el COMITÉ PARA LA DEFENSA DEL AGUA Y EL PÁRAMO DE SANTURBÁN y el MOVIMIENTO CÍVICO CONCIENCIA CIUDADANA convocan a la GRAN MOVILIZACIÓN CIEN MIL VOCES POR EL AGUA el próximo 15 de marzo de 2013.

El Parque Natural Regional de Santurbán declarado por la CDMB, sirve de cortina de humo para acomodar definitivamente a las multinacionales mineras -especialmenteAUX, GALWAY, LEYHAT y ECO ORO-, que continúan campantes en la zona, perforando grandes túneles y descapotando la montaña; con la complacencia de la CDMB y el Ministerio de Ambiente. Este parquecito no garantiza la conservación y preservación del agua que necesitamos los habitantes del Área Metropolitana de Bucaramanga y sus alrededores.
Con la fuerza, entusiasmo, civismo, que nacen de la razón y la conciencia que nos caracteriza, convocamos a esta MARCHA CÍVICA, PACÍFICA, DIVERSA Y FESTIVA, para exigir:
  • Suspensión inmediata de las actividades que desarrollan las multinacionales mineras en los páramos y Ecosistemas Estratégicos de Colombia.
  • Defensa de las fuentes hídricas
  • Soluciones del gobierno para la población de Soto Norte
AGUA SI, ORO NO





3 de marzo de 2013

Por una Lebrija innovadora

Por Acidonitrix


Aunque suene extraño, nuestro municipio puede ser líder, al menos nacional, en el tema de la innovación. Creo que nos sería muy fácil, con poco esfuerzo. Veamos.

Indudablemente, en cuestiones de aseo tenemos a la comunidad más consciente al respecto: nadie tira un papel al piso, nuestros parques permanecen limpios y organizados, en fin, por todas partes Lebrija parece una tacita de plata.

En educación, no se pierde un peso de las obras realizadas. Las comunidades se apersonan de los centros educativos, los cuidan, protegen, ayudan a sus hijos en los estudios y los rendimientos académicos son sobresalientes.

El respeto por el orden en las calles es tal, que nunca se ve un carro mal parqueado o estacionado cerca de las esquinas obstaculizando el tráfico vehicular.
Sapuque, siempre pescando... en aguas revueltas...

En aspectos de vigilancia de la excelencia administrativa contamos con el más pulcro defensor de los intereses de la comunidad, nuestro maravilloso veedor ciudadano, emérito, don Sapuque, quien se ha desempeñado como un Robin Hood, quitando dineros mal habidos de los alcaldes para repartirlos en sus bolsillos (los de Sapuque, se entiende). Bueno, también algunos otros ciudadanos que fueron sus víctimas, como le pasó a don Orlando Ríos. A Dios gracias, nuestro veedor se salvó por tecnicismos legalistas y porque contó con la ayuda desinteresada de ex alcaldes que, sin ningún resentimiento por sus antiguas exacciones pecuniarias, lo socorrieron con dineros y gestiones ante políticos y autoridades legales. Y se salvó nuestro adalid de la justicia, sin que se le manchara su hoja de vida.

Por ello, un grupo de ciudadanos agradecidos con su labor desean proponerlo para alcalde de nuestro municipio. ¿Se imaginan las ventajas? En primer lugar, Lebrija daría un auténtico hit en el concierto nacional, al elegir a un personaje tan distinguido para el primer cargo de nuestro ente territorial. Como segunda ventaja, para apoyarlo se produciría un gran frente de fuerzas políticas,  mejor, una gran unión, en la que cabrían indudablemente, sus mentores políticos, como los samuelistas y lesmistas; la rutilante figura política y jurídica —nuestro orgullo— la Dra. Sonia Serrano Prada y su cauda de votantes agradecidos; todo el conglomerado de los Nule Gómez y demás fichas del carrasco que acompañaron al candidato Alirio Vásquez en su aventura electoral.

Pero lo más importante, y merece mención aparte, es que con esa medida lograríamos sacar de las calles ese horroroso delito común de la extorsión, y lo llevaríamos al sector público, donde ya cambiaría su naturaleza por una sana política fiscalizadora, como la impulsada por nuestros ilustres padres de la patria. 

Y ahí sí, innovaríamos: acabaríamos el delito de extorsión y promoveríamos el fortalecimiento fiscal… al menos el de Sapuque.

¡Anuncio mi voto por Sapuque!