La parte es el todo y el todo es la parte. Igual desde la provincia se puede observar el país y el globo. Es un intento y una herramienta de expresión al servicio de personas independientes. Nuestro correo: Caruma.carlos@gmail.com
16 de abril de 2011
¿Democracia o engaño?
13 de abril de 2011
El plan 'educativo' del gobierno y el movimiento estudiantil

La propuesta oficial busca sacralizar una dura realidad: este país tiene ciudadanos de primera y de segunda. Y que éstos últimos, es obvio, no sólo son carne de cañón para exprimirles hasta la última gota de sudor, sino que ¡deben pagar por el derecho a sudar! En el fondo esta consideración anima todo el quehacer de las clases dominantes colombianas, y ahora se justifica con la necesidad de ahorrar en salud y educación en favor de la guerra... de esa guerra interminable que, acompañada de grandes crímenes y corrupción, perpetúa este inicuo estado de cosas.
Escritores como el exministro Abdón Espinosa Valderrama han expresado su criterio en una columna de El Tiempo, en la que sostiene que la educación no puede ser un derecho de unos pocos y un sueño para la inmensa mayoría. Carlos Caballero Argaez argumenta sobre la importancia de la educación pública como instrumento de construcción de sociedad . El escritor Francisco Cajiao la considera miope, en su artículo El valor de la utopía ; y por último, la reflexión de Héctor Pineda sobre la protesta estudiantil.
12 de abril de 2011
El desfalco vial
Tomado de Elespectador.com; 10 Abr 2011
Colombia con cifras negativas en infraestructura
Por: Eduardo Sarmiento
Hace quince años en el libro titulado "La crisis de la infraestructura vial" se mostró que el sector atravesaba por una severa crisis y previnimos sobre el riesgo que implicaban las concesiones.
En la denuncia se mostraba como los proyectos se realizaban sin estudios adecuados, se modificaban las condiciones esenciales que habían servido para adjudicarlo y finalmente los costos y los períodos de ejecución superaban con creces los términos que sirvieron de base para adjudicarlos.
Montados en la moda de las privatizaciones, los gobiernos en el afán de trasladar su responsabilidad a los agentes privados y de atraer recursos crearon toda clase de incentivos y privilegios. Muchas de las deficiencias identificadas en el estudio citado no solo no se corrigieron sino que se acentuaron con miras a incrementar el lucro y ampliar la inversión.
De acuerdo con la ley 1150 de 2007 y reglamentos anteriores, las licitaciones y los contratos se asignan con información y estudios preliminares. Los estudios finales quedan por cuenta de los concesionarios, que están en condiciones de cambiar los diseños y los valores que sirvieron de base para la licitación. En consecuencia, la cuantía de los proyectos y los períodos de entrega resultan más del doble de los estipulados.
No obstante que en los sistemas de concesiones, por definición, los gastos corren por cuenta del constructor, estos reciben anticipos sobre ingresos futuros y compensaciones por situaciones imprevistas. Se configuran pirámides en las cuales los activos son inferiores a los pasivos y las utilidades y descalabros se multiplican con el tamaño de las organizaciones.
Al tratarse de obras que afectan a la población y que inciden en el prestigio de los administradores, predomina una actitud permisiva que conduce a conceder generosos arreglos para evitar la suspensión y el fracaso definitivo de las obras. En la práctica, están a la orden del día las conciliaciones en contra del interés público y adiciones presupuestales que muchas veces superan el valor de base.
El resultado ha sido un gran desfalco nacional en que los proyectos valen más de lo acordado, la mayoría de las obras quedan al medio camino y los beneficios sociales son inferiores a las erogaciones fiscales. Tan cierto es esto que la nómina en los grandes proyectos no corresponde ni al 10%, cuando en los estudios de casos se encuentran que es mas del doble. El país se mantiene entre las naciones con menores niveles de kilómetros de carretera pavimentada por habitante.
La confluencia del lucro individual y la corrupción en actividades expuestas a la asimetría de la información creo criaturas que tienen mayor poder que el Estado. Los monumentales estímulos al capital no garantizan la realización de la inversión ni el cumplimiento de los compromisos. Los agentes privados, con recursos públicos, bienes de alta sensibilidad en el bienestar colectivo y alianzas políticas y burocráticas, obtienen enormes ganancias a cambio de lesionar a las grandes mayorías.
Sin duda, la modalidad de entregar la responsabilidad de la provisión de vías al sector privado fracasó estruendosamente. Quiérase o no, se requiere una mayor presencia del Estado, tanto en la financiación de la mayor parte de los proyectos con recursos presupuestales, como en la administración y gestión. Lo primero es la conformación de una junta colegiada (integrada por profesionales independientes) encargada de licitar, asignar los proyectos, verificar su ejecución y garantizar el cumplimiento de las condiciones establecidas. La función de los constructores no debe ir más allá de la ejecución de la obra física.
1 de abril de 2011
El olor de la muerte
31 de marzo de 2011
Pronósticos que aterran
30 de marzo de 2011
“Dejad que los niños vengan a mí”
Mientras Michelle Obama compartía el lunes 21 en un museo infantil con los niños pobres del barrio La Granja de Santiago y su marido proclamaba en el Palacio de La Moneda el amor de EEUU por los derechos humanos y la democracia, la revista alemana Der Spiegel publicaba imágenes de soldados estadounidenses que supuestamente luchan por esos valores en Afganistán: mataron a un niño campesino, se tomaron fotos para el recuerdo y le sacaron dientes y otros “trofeos”. Las imágenes ilustran la perversión del lavado de cerebro que Obama, el Pentágono y el complejo militar industrial-mediático le hacen a los soldados de EEUU.
De los niños de La Granja no hay fotos porque no dejaron entrar cámaras “por razones de seguridad”, pero los encuentros de la primera dama del país del norte con escolares pequeños a menudo aparecen reproducidos burlonamente en la serie Los Simpson. El mediocre discurso del anfitrión Sebastián Piñera alabó a EEUU como “nación amante de la paz”. Ningún medio chileno se tomó la molestia de dar a conocer estas fotos de Spiegel:
El niño Gul Mudin era hijo de un granjero de los alrededores de Kandahar. Los soldados que lo asesinaron dijeron que los amenazó con una granada. El diario británico The Guardian dijo el martes que los militares mutilaban los dedos de sus víctimas y les extraían sus dientes como trofeo. Morlock negoció declarar contra sus compañeros e inculpar a su superior, el sargento Calvin Gibbs, como responsable de las matanzas, para obtener una pena reducida, quizás a 24 años de prisión.
Como los gobernantes y los militares estadounidenses son bondadosos por naturaleza, y sólo quieren que los nativos de Afganistán, Iraq o Libia –y de todo el mundo- respeten los derechos humanos, la voluntad del pueblo y la democracia, naturalmente pidieron disculpas.
El diario El Mundo de España dijo que después de hacerse la fotografía, los soldados detonaron una granada sobre el cuerpo y acribillaron los restos. Un ritual perverso del “Equipo de la Muerte”. Las fotos de Spiegel traen a la memoria las imágenes de la cárcel de Abu Ghraib, Iraq, que entre 2003 y 2006 mostraron cómo los militares de EEUU, mercenarios contratados por Blackwater y elementos CIA torturaban y humillaban a los prisioneros, disfrutaban de su sadismo y tomaban instantáneas.
Ahora EEUU investiga cómo Der Spiegel consiguió las fotos. La revista dijo que publicó solamente tres de unas 4.000 imágenes y vídeos que obtuvo en una investigación de cuatro meses. La OTAN, que se apresta a intervenir en Libia, teme que estas tres fotos puedan enfurecer a la gente de Afganistán, incluido el gobierno de Hamid Karzai, a quien están ayudando –se supone- a imponer el respeto a los DDHH y la democracia. EEUU ve en peligro sus pretensiones de dejar bases militares permanentes en ese país. Y así, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, telefoneó a su par de Afganistán para suavizar la bronca.
* Periodista y escritor chileno |
29 de marzo de 2011
Morlock, el repugnante
EL MUNDO › CAZABA AFGANOS POR DEPORTE
Por Guy Adams *
Sonreía inclinado sobre el cuerpo del muchacho y con una mano le torcía la cara ensangrentada hacia la cámara. El cabo Jeremy Morlock se llevaba así su trofeo de cacería, un civil afgano inocente, como solía llevarse los de los alces que cazaba en su pago de Alaska. Las fotos de este militar de 23 años tratando a un ser humano como un animal fueron publicadas la semana pasada por la revista alemana Der Spiegel. Hasta el ejército de Estados Unidos, una institución poco dada a las disculpas, dijo que las imágenes eran “repugnantes”.
Anteanoche, Morlock fue condenado a 24 años de prisión por un tribunal militar en la base Lewis-McChord, cerca de Seattle, en el estado de Washington. El cabo se había declarado culpable de ser el líder de un “pelotón de ejecución” de soldados rasos que mataron a tres civiles al azar, por deporte, durante sus doce meses de servicio en la provincia de Kandahar entre 2009 y 2010. Morlock no fue condenado a muerte o prisión perpetua porque aceptó declarar contra sus camaradas “deportivos”, con lo que tal vez pueda salir bajo palabra pasados los treinta años de edad.
Este caso, que ya es llamado “el Abu Ghraib afgano”, promete dejar muchas preguntas sin responder: ¿sabían sus superiores del deporte que practicaban los soldados? ¿se fijaban siquiera en la salud mental de los hombres a su mando? ¿no serán los acusados apenas la punta de un iceberg mucho mayor? Lo que se sabe de Morlock no ayuda a calmar estas preocupaciones.
Tercero de ocho hijos de una familia de clase obrera de la minoría indígena Athabaska, Morlock nació en Wasilla, Alaska. En la secundaria jugó al hockey sobre hielo con su amigo Track Palin, en el equipo que entrenaba su madre, la ahora famosa ex gobernadora Sarah Palin. En 2006 se graduó y se unió al ejército, que lo envió a la Quinta Brigada de Ataque de la Segunda División de Infantería. Durante su entrenamiento, Morlock reportó episodios de depresión agravados por la inesperada muerte de su padre, que se ahogó en 2007.
A mediados de 2009, Morlock llegó en rotación al sur de Afganistán, por un año, y de inmediato se encontró bajo fuego. Participó en cuatro “contactos” con el enemigo y en tres de ellos sufrió concusiones. En una carta a su madre escribió que “hace apenas tres meses que llegué y ya no creo que alguna vez pueda hablar de las cosas que me están pasando”. En la misma carta, le confesaba que no podía dormir y se sentía “traumatizado”.
Morlock comenzó a fumar la marihuana que se cultiva en Kandahar y le recetaron diez medicaciones diferentes, incluyendo analgésicos, antidepresivos y pastillas para dormir. Tras su arresto, los médicos militares informaron que tenía síndrome post traumático, drogadependencia y desorden de personalidad. Ninguno de estos síntomas hizo que lo enviaran a retaguardia.

En sus interrogatorios, el cabo contó que comenzó a matar civiles desarmados junto a sus colegas después de la Navidad de 2009, según él con el apoyo de su sargento, Calvin Gibbs. Este suboficial, al parecer, tiene el hábito de cortarles los dedos a los enemigos que mata y dijo que había matado por deporte durante su rotación en Irak. “Si Gibbs supiera que les estoy contando esto, seguro que me hace mierda”, les dijo Morlock a los interrogadores en una entrevista que terminó en YouTube. Los abogados del sargento niegan furiosamente que esto sea cierto.
Los tres asesinatos por los que fue condenado Morlock ocurrieron en enero, febrero y mayo del año pasado. No se conocen todos los detalles, pero el acusado dijo que habían acomodado los cuerpos para que pareciera un enfrentamiento.
Lo que está quedando en claro es que la Quinta Brigada de Ataque tiene un problema. Su comandante, el coronel Harry Tunnell, fue súbitamente removido a mediados del año pasado y esta semana fue acusado en la corte marcial de conducir una brigada “disfuncional”. Un psicólogo de la defensa dijo que su cadena de mando “creó un ambiente propicio para estos crímenes”. Varios soldados dijeron que hablaron con sus superiores sobre problemas de abuso de autoridad y de uso de drogas, pero que fueron ignorados y, en un caso, golpeados para que se callen. Los familiares de un soldado que reveló en un mensaje colgado en Facebook que se estaba matando a civiles inocentes, contactó el comando de la brigada en Seattle pero jamás les contestaron.
Morlock fue arrestado en julio pasado y desde entonces está en soledad. Tuvo un hijo que todavía no conoce. En los interrogatorios previos a su juicio llamó la atención que nunca intentara culpar a las drogas o al stress por sus actos. “Perdí mi norte moral”, fue su explicación. Su madre lleva gastados 50.000 dólares en su defensa legal y le dijo a la prensa que su hijo fue condenado para tapar un problema mayor. “Creo que le ordenaron hacer lo que hizo”, dijo la mujer. “Creo que sus superiores están involucrados y ellos lo están pagando. Allá pasa de todo...”.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12
28 de marzo de 2011
Crecimiento débil
Opinión |27 Mar 2011
Composición del PIB refleja estructura de los últimos 20 años
Por: Eduardo Sarmiento
De acuerdo con el reporte oficial, la economía creció 4,3% en el 2010. La cifra es una fracción de las proyecciones oficiales y corresponde al promedio de los últimos diez años.
La composición del producto nacional refleja la estructura económica de los últimos veinte años y las prioridades no explícitas en el plan de desarrollo. La producción industrial creció 4,9% y si se le resta el aumento de las materias primas importadas, el valor agregado apenas llega a 3%, al tiempo que la agricultura continuo estancada en cero. La dinámica de la economía se origina en la minería y petróleo. El resto de la actividad proviene de los servicios que representan el 60% del producto nacional.
Desde hace veinte años la economía ha estado expuesta al desmonte arancelario la revaluación del tipo de cambio y estímulos a la inversión extranjera que han elevado la rentabilidad de las actividades intensivas en recursos minerales con respecto al resto han propiciado la adquisición de las materias primas y bienes finales en el exterior. En consecuencia, florecieron el petróleo y la minería que no generan empleo y se fortalecieron los servicios que se caracterizan por la baja productividad y bajos salarios. La industria y la agricultura, que constituyen las actividades con mayor potencial de productividad y empleo bien remunerado, se relegaron a tercer plano.
No menos diciente es la composición de la demanda. Mientras el consumo crece 4%, la inversión en capital 6% y las exportaciones 2%, las importaciones lo hacen al 16%. Prácticamente todo el aumento del gasto esta representado en compras externas. La contribución del valor agregado nacional y el empleo es de orden menor.
Curiosamente, los más sorprendidos con el comportamiento descrito son sus gestores y promotores, que han girado alrededor de una teoría equivocada.
Dieron por hecho que la inversión extranjera y la libertad comercial se encargarían de modernizar y empujar el crecimiento económico. De un lado, la entrada de capitales ampliaría la capitalización y las importaciones incorporarían el avance tecnológico, y de otro lado, el intercambio comercial, en virtud de las ventajas comparativas elevaría la productividad de la mano de obra. Así, la industria y la agricultura progresarían en forma acelerada ofreciendo oportunidades de empleo bien remunerado a la fuerza de trabajo.
La realidad resultó muy distinta. La participación de los dos sectores en el PIB ha venido descendiendo sistemáticamente. En la actualidad, apenas representan el 22%. Se configuró la clásica enfermedad holandesa en la cual el gasto se realiza en el exterior y las actividades transables de alto valor agregado se marchitan.
El panorama no se vislumbra diferente para el año en curso. La estructura productiva a favor de la minería y los servicios se acentuará por la política monetaria que le da prioridad a la inflación sobre cualquier otro objetivo y por el abierto compromiso del Gobierno con la inversión extranjera, el libre mercado y los acuerdos de libre comercio. No es posible crecer a tasas más altas lideradas por la minería, los servicios, e incluso la infraestructura física.
Es precisamente lo que se observa en los indicadores disponibles del primer trimestre. En enero el empleo y el consumo de energía descendieron con respecto a los meses anteriores, y las importaciones crecieron 40%.
No hay espacio para el valor agregado de la industria y la agricultura. Y mientras persistan esas condiciones, el producto nacional crecerá por debajo de las posibilidades reales y no generará empleo formal.


