La parte es el todo y el todo es la parte. Igual desde la provincia se puede observar el país y el globo. Es un intento y una herramienta de expresión al servicio de personas independientes. Nuestro correo: Caruma.carlos@gmail.com
1 de abril de 2011
El olor de la muerte
31 de marzo de 2011
Pronósticos que aterran
30 de marzo de 2011
“Dejad que los niños vengan a mí”
Mientras Michelle Obama compartía el lunes 21 en un museo infantil con los niños pobres del barrio La Granja de Santiago y su marido proclamaba en el Palacio de La Moneda el amor de EEUU por los derechos humanos y la democracia, la revista alemana Der Spiegel publicaba imágenes de soldados estadounidenses que supuestamente luchan por esos valores en Afganistán: mataron a un niño campesino, se tomaron fotos para el recuerdo y le sacaron dientes y otros “trofeos”. Las imágenes ilustran la perversión del lavado de cerebro que Obama, el Pentágono y el complejo militar industrial-mediático le hacen a los soldados de EEUU.
De los niños de La Granja no hay fotos porque no dejaron entrar cámaras “por razones de seguridad”, pero los encuentros de la primera dama del país del norte con escolares pequeños a menudo aparecen reproducidos burlonamente en la serie Los Simpson. El mediocre discurso del anfitrión Sebastián Piñera alabó a EEUU como “nación amante de la paz”. Ningún medio chileno se tomó la molestia de dar a conocer estas fotos de Spiegel:
El niño Gul Mudin era hijo de un granjero de los alrededores de Kandahar. Los soldados que lo asesinaron dijeron que los amenazó con una granada. El diario británico The Guardian dijo el martes que los militares mutilaban los dedos de sus víctimas y les extraían sus dientes como trofeo. Morlock negoció declarar contra sus compañeros e inculpar a su superior, el sargento Calvin Gibbs, como responsable de las matanzas, para obtener una pena reducida, quizás a 24 años de prisión.
Como los gobernantes y los militares estadounidenses son bondadosos por naturaleza, y sólo quieren que los nativos de Afganistán, Iraq o Libia –y de todo el mundo- respeten los derechos humanos, la voluntad del pueblo y la democracia, naturalmente pidieron disculpas.
El diario El Mundo de España dijo que después de hacerse la fotografía, los soldados detonaron una granada sobre el cuerpo y acribillaron los restos. Un ritual perverso del “Equipo de la Muerte”. Las fotos de Spiegel traen a la memoria las imágenes de la cárcel de Abu Ghraib, Iraq, que entre 2003 y 2006 mostraron cómo los militares de EEUU, mercenarios contratados por Blackwater y elementos CIA torturaban y humillaban a los prisioneros, disfrutaban de su sadismo y tomaban instantáneas.
Ahora EEUU investiga cómo Der Spiegel consiguió las fotos. La revista dijo que publicó solamente tres de unas 4.000 imágenes y vídeos que obtuvo en una investigación de cuatro meses. La OTAN, que se apresta a intervenir en Libia, teme que estas tres fotos puedan enfurecer a la gente de Afganistán, incluido el gobierno de Hamid Karzai, a quien están ayudando –se supone- a imponer el respeto a los DDHH y la democracia. EEUU ve en peligro sus pretensiones de dejar bases militares permanentes en ese país. Y así, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, telefoneó a su par de Afganistán para suavizar la bronca.
* Periodista y escritor chileno |
29 de marzo de 2011
Morlock, el repugnante
EL MUNDO › CAZABA AFGANOS POR DEPORTE
Por Guy Adams *
Sonreía inclinado sobre el cuerpo del muchacho y con una mano le torcía la cara ensangrentada hacia la cámara. El cabo Jeremy Morlock se llevaba así su trofeo de cacería, un civil afgano inocente, como solía llevarse los de los alces que cazaba en su pago de Alaska. Las fotos de este militar de 23 años tratando a un ser humano como un animal fueron publicadas la semana pasada por la revista alemana Der Spiegel. Hasta el ejército de Estados Unidos, una institución poco dada a las disculpas, dijo que las imágenes eran “repugnantes”.
Anteanoche, Morlock fue condenado a 24 años de prisión por un tribunal militar en la base Lewis-McChord, cerca de Seattle, en el estado de Washington. El cabo se había declarado culpable de ser el líder de un “pelotón de ejecución” de soldados rasos que mataron a tres civiles al azar, por deporte, durante sus doce meses de servicio en la provincia de Kandahar entre 2009 y 2010. Morlock no fue condenado a muerte o prisión perpetua porque aceptó declarar contra sus camaradas “deportivos”, con lo que tal vez pueda salir bajo palabra pasados los treinta años de edad.
Este caso, que ya es llamado “el Abu Ghraib afgano”, promete dejar muchas preguntas sin responder: ¿sabían sus superiores del deporte que practicaban los soldados? ¿se fijaban siquiera en la salud mental de los hombres a su mando? ¿no serán los acusados apenas la punta de un iceberg mucho mayor? Lo que se sabe de Morlock no ayuda a calmar estas preocupaciones.
Tercero de ocho hijos de una familia de clase obrera de la minoría indígena Athabaska, Morlock nació en Wasilla, Alaska. En la secundaria jugó al hockey sobre hielo con su amigo Track Palin, en el equipo que entrenaba su madre, la ahora famosa ex gobernadora Sarah Palin. En 2006 se graduó y se unió al ejército, que lo envió a la Quinta Brigada de Ataque de la Segunda División de Infantería. Durante su entrenamiento, Morlock reportó episodios de depresión agravados por la inesperada muerte de su padre, que se ahogó en 2007.
A mediados de 2009, Morlock llegó en rotación al sur de Afganistán, por un año, y de inmediato se encontró bajo fuego. Participó en cuatro “contactos” con el enemigo y en tres de ellos sufrió concusiones. En una carta a su madre escribió que “hace apenas tres meses que llegué y ya no creo que alguna vez pueda hablar de las cosas que me están pasando”. En la misma carta, le confesaba que no podía dormir y se sentía “traumatizado”.
Morlock comenzó a fumar la marihuana que se cultiva en Kandahar y le recetaron diez medicaciones diferentes, incluyendo analgésicos, antidepresivos y pastillas para dormir. Tras su arresto, los médicos militares informaron que tenía síndrome post traumático, drogadependencia y desorden de personalidad. Ninguno de estos síntomas hizo que lo enviaran a retaguardia.

En sus interrogatorios, el cabo contó que comenzó a matar civiles desarmados junto a sus colegas después de la Navidad de 2009, según él con el apoyo de su sargento, Calvin Gibbs. Este suboficial, al parecer, tiene el hábito de cortarles los dedos a los enemigos que mata y dijo que había matado por deporte durante su rotación en Irak. “Si Gibbs supiera que les estoy contando esto, seguro que me hace mierda”, les dijo Morlock a los interrogadores en una entrevista que terminó en YouTube. Los abogados del sargento niegan furiosamente que esto sea cierto.
Los tres asesinatos por los que fue condenado Morlock ocurrieron en enero, febrero y mayo del año pasado. No se conocen todos los detalles, pero el acusado dijo que habían acomodado los cuerpos para que pareciera un enfrentamiento.
Lo que está quedando en claro es que la Quinta Brigada de Ataque tiene un problema. Su comandante, el coronel Harry Tunnell, fue súbitamente removido a mediados del año pasado y esta semana fue acusado en la corte marcial de conducir una brigada “disfuncional”. Un psicólogo de la defensa dijo que su cadena de mando “creó un ambiente propicio para estos crímenes”. Varios soldados dijeron que hablaron con sus superiores sobre problemas de abuso de autoridad y de uso de drogas, pero que fueron ignorados y, en un caso, golpeados para que se callen. Los familiares de un soldado que reveló en un mensaje colgado en Facebook que se estaba matando a civiles inocentes, contactó el comando de la brigada en Seattle pero jamás les contestaron.
Morlock fue arrestado en julio pasado y desde entonces está en soledad. Tuvo un hijo que todavía no conoce. En los interrogatorios previos a su juicio llamó la atención que nunca intentara culpar a las drogas o al stress por sus actos. “Perdí mi norte moral”, fue su explicación. Su madre lleva gastados 50.000 dólares en su defensa legal y le dijo a la prensa que su hijo fue condenado para tapar un problema mayor. “Creo que le ordenaron hacer lo que hizo”, dijo la mujer. “Creo que sus superiores están involucrados y ellos lo están pagando. Allá pasa de todo...”.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12
28 de marzo de 2011
Crecimiento débil
Opinión |27 Mar 2011
Composición del PIB refleja estructura de los últimos 20 años
Por: Eduardo Sarmiento
De acuerdo con el reporte oficial, la economía creció 4,3% en el 2010. La cifra es una fracción de las proyecciones oficiales y corresponde al promedio de los últimos diez años.
La composición del producto nacional refleja la estructura económica de los últimos veinte años y las prioridades no explícitas en el plan de desarrollo. La producción industrial creció 4,9% y si se le resta el aumento de las materias primas importadas, el valor agregado apenas llega a 3%, al tiempo que la agricultura continuo estancada en cero. La dinámica de la economía se origina en la minería y petróleo. El resto de la actividad proviene de los servicios que representan el 60% del producto nacional.
Desde hace veinte años la economía ha estado expuesta al desmonte arancelario la revaluación del tipo de cambio y estímulos a la inversión extranjera que han elevado la rentabilidad de las actividades intensivas en recursos minerales con respecto al resto han propiciado la adquisición de las materias primas y bienes finales en el exterior. En consecuencia, florecieron el petróleo y la minería que no generan empleo y se fortalecieron los servicios que se caracterizan por la baja productividad y bajos salarios. La industria y la agricultura, que constituyen las actividades con mayor potencial de productividad y empleo bien remunerado, se relegaron a tercer plano.
No menos diciente es la composición de la demanda. Mientras el consumo crece 4%, la inversión en capital 6% y las exportaciones 2%, las importaciones lo hacen al 16%. Prácticamente todo el aumento del gasto esta representado en compras externas. La contribución del valor agregado nacional y el empleo es de orden menor.
Curiosamente, los más sorprendidos con el comportamiento descrito son sus gestores y promotores, que han girado alrededor de una teoría equivocada.
Dieron por hecho que la inversión extranjera y la libertad comercial se encargarían de modernizar y empujar el crecimiento económico. De un lado, la entrada de capitales ampliaría la capitalización y las importaciones incorporarían el avance tecnológico, y de otro lado, el intercambio comercial, en virtud de las ventajas comparativas elevaría la productividad de la mano de obra. Así, la industria y la agricultura progresarían en forma acelerada ofreciendo oportunidades de empleo bien remunerado a la fuerza de trabajo.
La realidad resultó muy distinta. La participación de los dos sectores en el PIB ha venido descendiendo sistemáticamente. En la actualidad, apenas representan el 22%. Se configuró la clásica enfermedad holandesa en la cual el gasto se realiza en el exterior y las actividades transables de alto valor agregado se marchitan.
El panorama no se vislumbra diferente para el año en curso. La estructura productiva a favor de la minería y los servicios se acentuará por la política monetaria que le da prioridad a la inflación sobre cualquier otro objetivo y por el abierto compromiso del Gobierno con la inversión extranjera, el libre mercado y los acuerdos de libre comercio. No es posible crecer a tasas más altas lideradas por la minería, los servicios, e incluso la infraestructura física.
Es precisamente lo que se observa en los indicadores disponibles del primer trimestre. En enero el empleo y el consumo de energía descendieron con respecto a los meses anteriores, y las importaciones crecieron 40%.
No hay espacio para el valor agregado de la industria y la agricultura. Y mientras persistan esas condiciones, el producto nacional crecerá por debajo de las posibilidades reales y no generará empleo formal.
27 de marzo de 2011
Cuentas macabras
Con los tres de la última semana -uno en Turbo, otro en San Onofre, otro en San José de Apartadó- ya son cincuenta los líderes campesinos involucrados en la lucha por la recuperación de las tierras expoliadas que han sido asesinados en los últimos tres años.
Christian Salazar, delegado de la ONU en Colombia para los Derechos Humanos, daba en estos días una información escalofriante, pero que por lo visto no le produjo escalofríos a casi nadie: la Fiscalía está investigando 27.300 -veintisiete mil trescientos- casos de desaparición forzada. Son más que los que se cometieron en Argentina y Chile durante los años de plomo de las dictaduras militares. La Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz publica otra cifra, todavía más espeluznante: en cuatro años, de junio de 2006 a diciembre de 2010, los paramilitares en teoría "desmovilizados" y sus sucesores de las púdicamente llamadas "bandas criminales" (neoparamilitares en colaboración con elementos de la fuerza pública) han cometido 173.183 homicidios y 34.467 desapariciones forzadas. El columnista Alfredo Molano hace en El Espectador una cuenta macabra: si todos esos muertos hubieran sido fusilados en hilera, la fila de cadáveres tendría ciento setenta y tres kilómetros de largo.
Todo esto se publica en los periódicos, y se comenta. Pero la justicia no avanza mucho. Hay casos comprobados de desaparición forzada seguida de asesinato que están empantanados a fuerza de argucias jurídicas desde 1987: desde hace treinta y cuatro años. Es el de Nydia Érika Bautista, citado en estos días en El Tiempo por el abogado Gustavo Gallón. Argucias jurídicas que serían cómicas si no fueran cínicas: por ejemplo, la de alegar que cuando sucedieron los hechos -por los cuales fue destituido el general Álvaro Velandia, en ese entonces comandante de la siniestra Brigada XX de Inteligencia del Ejército- la desaparición forzada no estaba tipificada como falta disciplinaria. Y entre tantos, testigos de los hechos, y la familia de la víctima, y el procurador delegado para los Derechos Humanos, Hernando Valencia Villa, que destituyó al general, han tenido que buscar refugio en el exilio para que no los maten también a ellos.
Porque aquí todo asesinato genera dos o tres más. Aquí se mata también a las familias, y a los testigos, y a los jueces. Hace tres días fue asesinada la juez que investigaba el caso de los niños violados y asesinados por militares -hay un soldado preso- en Arauca.
Tienen razón los nostálgicos del pasado gobierno que denuncian que hay inseguridad. La hay, sin duda. Pero es bueno mirar para quién.
Porque, como decía, la justicia no avanza mucho. Y a veces retrocede, como en el caso de la juez asesinada. Mencioné el ejemplo empantanado de la desaparecida Nydia Érika Bautista, y no se trata de una excepción. Igualmente empantanado sigue el juicio emprendido contra militares de alto rango por un hecho aún más antiguo, como fue la desaparición de los detenidos en la contratoma del Palacio de Justicia, en noviembre de 1985. Todo se empantana y se pierde en una marea de olvido y de indiferencia. Y no pasa nada.
O más bien, al contrario, por eso pasa lo que pasa. Por eso sigue pasando lo que sigue pasando. Porque hay quienes piensan que ese olvido, y tal vez esa indiferencia, son condiciones necesarias para la reconciliación nacional. Para el "desarme de los espíritus" tantas veces mentado en nuestros últimos decenios de historia de sangre. Pero esos mismos decenios de sangre demuestran lo contrario: es el olvido de la sangre lo que hace que siga corriendo.
Por lo cual lo más probable es que tengamos que seguir haciendo cuentas macabras.
11 de marzo de 2011
La burbuja del oro y el proyecto Angostura en el páramo de Santurbán
Jorge Gómez Gallego*, Medellín, marzo 8 de 2011
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Los debates que hoy se desarrollan en Colombia por el anuncio de proyectos agresivos como el del páramo de Santurbán y que consisten en explotaciones de oro a cielo abierto, no tendrían lugar si no estuviésemos asistiendo en el planeta al crecimiento de una gigantesca burbuja especulativa en torno a ese metal.
Las existencias mundiales de oro se calculan en 157.000 toneladas entre las reservas de bancos centrales y el Fondo Monetario Internacional (26.000 ton.) y las que están en manos privadas (131.000 ton.); lo que equivale a 5.050 millones de onzas troy (1 onza = 31,103 gramos) que es la medida utilizada para los metales preciosos. Estas existencias son 4 veces las reservas probadas sin explotar, que se estima no sobrepasan las 40.000 toneladas.
Desde 1493 hasta 1981, es decir durante 488 años se habían extraído, 90.000 toneladas y desde 1981 hasta hoy 67.000 toneladas. Esto quiere decir que en los últimos 30 años, el 6% del tiempo con información confiable (desde el descubrimiento y la conquista de América), se ha arrancado de la tierra el 42.7% de todo el oro de que disponemos los seres humanos.
Se ha explotado entonces cerca del 80% de las existencias, es decir, el restante 20% sigue en las entrañas de la tierra, y está en trance de agotamiento. Desde luego esto es relativo, pues los stocks no se gastan a la velocidad del petróleo o el carbón. Éstas alcanzan para varios siglos sin necesidad de extraer una onza más, claro está, si son para los usos corrientes, no especulativos, o sea los industriales y decorativos.
De otro lado, a partir del año 2000, estamos viviendo un crecimiento inusitado de sus precios. Desde que irrumpió en el mundo el capital financiero monopolista a finales del siglo XIX y hasta 1971, los precios del oro tuvieron apenas pequeños altibajos. Oscilaron entre los US$ 20 y los US$ 60. Esto se explica porque después de la segunda guerra mundial y de los acuerdos de Bretton Woods, el precioso metal no fue importante como herramienta de especulación financiera, debido a la existencia de los cambios fijos entre las distintas monedas y a la relación de convertibilidad del dólar estadounidense con el oro.
Pero una vez eliminada ésta el 15 de agosto de 1971, el oro se torna en un commoditie y su precio aumenta de manera sostenida hasta los US$ 650 en 1980, año en que empieza a caer estrepitosamente hasta llegar a US$ 251 en el 2000. Desde entonces su precio no ha parado de subir, hasta llegar a la cotización de hoy, se ha multiplicado casi por 6 el precio en 20 años, llegando a la cifra récord de US$ 1.400.
La burbuja que actualmente se encuentra en un pico sin precedentes, se ha formado gracias a que las decrecientes reservas sin explotar se han convertido en fuente de especulación que impulsa las ganancias de manera geométrica; burbuja falsa y susceptible de estallar cuál pompa de jabón en cualquier momento. Veamos dos casos que ilustran el asunto, uno internacional y el otro, que reseñamos al principio, se presenta en nuestro país.
El primero tiene que ver con un fondo especializado en la especulación con oro denominado SPDR Gold Shares, creado en noviembre de 2004 y conocido por su símbolo bursátil GLD, el que arrancó con US$ 14 millones aportados por el Consejo Mundial del Oro (WGC), y hoy tiene un valor en bolsa de US$ 56.700 millones, ¡ha crecido 4.050 veces en 7 años! Esto solamente se explica por el creciente valor del metal, que ha servido de palanca para empujar la valorización de sus acciones, hoy en poder de una gran cantidad de pequeños inversionistas, pero principalmente de unos cuantos grandes jugadores que sabrán bajarse del monstruo que han creado, justo cuando esté a punto de reventar la burbuja. Entre los “duros” que manejan el fondo están el HSBC PLC, el Bank of New York Mellon Corp., State Street Global Advisors, Northern Trust Corp. y el multimillonario administrador de fondos de cobertura y acusado de ser el cerebro de la escandalosa estafa de las hipotecas basura, John Paulson. Este fondo acumula ya 1.300 toneladas de oro entre sus activos tangibles, y sus acciones se negocian en las principales bolsas de valores del mundo.
Aquí en nuestro vecindario quiero referirme a una burbuja en gestación no menos dañina por ser más pequeña. Se trata de la que protagoniza la firma canadiense Greystar Resources Ltda., a la que el gobierno le ha concesionado 30 mil hectáreas, y cuyo proyecto, denominado Angostura por el nombre de una de las quebradas que borrará junto con las otras fuentes de agua que surten el acueducto de Bucaramanga, también destruirá el páramo de Santurbán que es santuario de centenares de especies vegetales y animales.
El negocio consiste en la extracción de 11,5 millones de onzas de oro (357 toneladas) en 15 años, con una inversión anunciada de US$ 1.000 millones. La cuenta no es difícil de hacer: a precios de hoy, el yacimiento tiene reservas por US$ 16.100 millones. Éstas serán extraídas con una suma en dólares 16 veces menor y equivalente al 6.2% del avalúo total.
Por esa razón, el anuncio que han hecho los dueños de la empresa, es que una vez concedida la licencia ambiental, el paso siguiente no será el inicio del saqueo del oro, sino la apertura de una actividad especulativa en las bolsas especializadas, tendiente a colocar sus acciones o a vender bonos para financiar el proyecto. ¡Especular con el prospecto de fabulosas ganancias o lo que es lo mismo, realizarlas por anticipado!
La ciudadanía santandereana, la misma que ha empezado a desplegar una valerosa resistencia contra el proyecto, debe tomar atenta nota de que los daños ambientales que se anuncian, son apenas una de las perversas aristas que “adornan” el proyecto. El espiral especulativo que se genera en torno a la obtención de los derechos para explotar el yacimiento, es de un apetito voraz que debe ser alimentado, y para atenderlo debidamente, será necesario imponer enormes privaciones a una gran cantidad de personas laboriosas de aquí y de otras latitudes.
Por esa razón todos los colombianos debemos acompañarlos para derrotar al gobierno de Santos en su pretensión de consumar un nuevo atropello contra la soberanía, el progreso y el bienestar de la nación.
8 de marzo de 2011
¿Ver robar y callar? Ojo, ministro...
En carta al ministro de la Protección Social, el Senador Robledo lo insta a denunciar una sobrefacturación de más de 825 mil millones de pesos en medicamentos
El grupo Saludcoop, Cafesalud y Cruz Blanca el implicado. El caso se conoce desde diciembre. ¿Qué ha hecho el ministerio?
Oficina de Prensa Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 6 de marzo de 2011.
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De acuerdo con estudio del CID-IIC de la Universidad Nacional de Colombia reconocido por el ministerio de la Protección Social, tres EPS pertenecientes al mismo grupo –Saludcoop, Cafesalud y Cruz Blanca– cobraron por medicamentos en promedio 5.7 veces más que lo que cobraron las demás EPS en 2009.
Mientras las tres EPS citadas facturaron y recibieron pagos del sistema de salud con un promedio de 207 mil pesos por afiliado, las 18 restantes cobraron 36 mil pesos por afiliado.
La plata recibida por Saludcoop, Cafesalud y Cruz Blanca por encima del promedio de las demás EPS suma en total 825 mil millones de pesos, que podría ser el monto de la defraudación al patrimonio público.
“El estudio de la Universidad Nacional de Colombia además señala –siempre de acuerdo con las cifras aportadas por las propias EPS– que estas diferencias en la facturación no se originan en medicamentos especiales ni en acciones de tutela, pues todos ellos hacen parte del Plan Obligatorio de Salud (POS). El mayor valor de los 25 medicamentos más usados formulados por Saludcoop sobre el promedio de las demás EPS es de escándalo: por ejemplo, 246% en Lovastatina, 227% en Loratadina, 135% en Omeprasol, 120% en Ácido fólico, 99% en Enalapril, 87% en Acetaminofen, 37% en Diclofenaco y 34% en Ibuprofeno”, le recuerda Robledo al ministro Santamaría.
En su carta al ministro Mauricio Santamaría, el senador del Polo le cuestiona por qué un problema que él conoce desde diciembre pasado no se lo ha informado a los colombianos. Y también le pregunta si el caso lo denunció, y en qué fecha, ante la Superintendencia de Salud, la Fiscalía y la Procuraduría, como es obvio que debió hacerse.
El senador Jorge Enrique Robledo citará debate sobre este caso en la plenaria del Senado. Se anexa la carta del senador Robledo al ministro Mauricio Santamaría.
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Doctor
MAURICIO SANTAMARÍA
Ministro de la Protección Social
Bogotá
Referencia: el ministerio de la Protección Social debe denunciar una sobrefacturación ya pagada por 825.760 millones de pesos en medicamentos.
Cordial saludo:
Como usted sabe, de acuerdo con estudios del CID-IIC de la Universidad Nacional de Colombia ratificados por la Comisión Nacional en Salud (CRES) y los ministerios de la Protección Social y de Hacienda, en 2009, tres EPS pertenecientes al mismo grupo –Saludcoop, Café Salud y Cruz Blanca– cobraron de más gastos en medicamentos por $825.760 millones.
Mientras el promedio de las otras EPS en gastos en medicamentos fue de $36.324 por afiliado en 2009, las tres citadas dicen haber gastado en promedio $207.790 por afiliado, diferencia enorme –de 5.7 veces más– que se desglosa así: Cafésalud: $220.155 por afiliado, Saludcoop: $208.654 y Cruz Blanca: $194.562.
También pone en evidencia la desproporción entre las cifras que reportan estas tres EPS en relación con las demás el porcentaje de los medicamentos en el total de los gastos: mientras Saludcoop, Cafésalud y Cruz Blanca dicen que los medicamentos representan el 45 por ciento de sus gastos per cápita en salud (UPC), la demás informan que estos representan el 10 por ciento –4.5 veces menos.
El estudio de la Universidad Nacional de Colombia además señala –siempre de acuerdo con las cifras aportadas por las propias EPS– que estas diferencias en la facturación no se originan en medicamentos especiales ni en acciones de tutela, pues todos ellos hacen parte del Plan Obligatorio de Salud (POS). El mayor valor de los 25 medicamentos más usados formulados por Saludcoop sobre el promedio de las demás EPS es de escándalo: por ejemplo, 246% en Lovastatina, 227% en Loratadina, 135% en Omeprasol, 120% en Ácido fólico, 99% en Enalapril, 87% en Acetaminofen, 37% en Diclofenaco y 34% en Ibuprofeno.
Ante la evidente gravedad de estos hechos, que pueden constituir una defraudación de los recursos públicos por $825.760 millones y que en la práctica fueron reconocidos por usted el 29 de diciembre de 2010 (Acuerdo Nº 19 de la CRES), atentamente le pregunto:
¿Por qué su ministerio no les ha informado a los colombianos al respecto? ¿Denunció este caso ante la Superintendencia de Salud, la Contraloría y la Fiscalía? Si lo hizo, ¿en qué fechas fue? Si no hizo las respectivas denuncias, ¿por qué no?
Esta petición la hago amparado por el Artículo 258 de la Ley 5 de 1992.
Atentamente,
Jorge Enrique Robledo
Senador de la República
Nota: ver anexo:
GASTOS EN SALUD Y MEDICAMENTOS EPS. 2009.
EPS | No Usuarios 2008 | Gasto por afiliado en salud | Gasto por afiliado en Medicamentos | Promedio por afiliado en Medicamentos demás EPS | Valor excesivo gasto salud |
Saludcoop | 3.456.595 | 469.071 | 208.654 | 36.324 | 595.675.016.350 |
Cafesalud | 735.954 | 476.576 | 220.155 | 36.324 | 135.291.159.774 |
Cruz Blanca | 599.064 | 431.810 | 194.562 | 36.324 | 94.794.689.232 |
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| Total | 825.760.865.356 |
Fuente: Informe de Avance del Cálculo de la Unidad de Pago por Capitación, CID e IIC, Universidad Nacional, diciembre 21 de 2010, adenda diciembre 28 de 2010; Cifras e indicadores del sistema de salud 2009, EPS afiliadas a ACEMI, y cálculos UTL senador Jorge Enrique Robledo con base en datos CID-IIC Universidad Nacional.


