28 de octubre de 2010

¡Ya me tenís chanchito!





Carlos Vidales

De mis tiempos de estudiante en Córdoba (Argentina), conservo con deleite una expresión muy usada para significar que a uno ya lo tienen hasta la coronilla con algún asunto: “¡Ya me tenís chanchito!

Y lo digo entonces a lo cordobés: Ya me tienen chanchito con eso de “se merece” o “no se merece” el Premio Nobel. ¿Es bueno, excelente? Ah, entonces “se merece el Premio Nobel”. ¿Es malo, bobo, mediocre? Ah, entonces “no se merece el Premio Nobel”.

¡Ya me tienen chanchito!

Ya he dicho muchas veces que el Premio Nobel no valdría nada si no fuera por los diez millones de coronas suecas. Un premio de Literatura que se le da a Winston Churchill y se le niega a Jorge Luis Borges no vale un carajo.

No me importa si García Márquez “lo merecía” o si Vargas Llosa “no lo merecía”, ese no es el problema. El Premio Nobel no se merece a García Márquez ni a Vargas Llosa ni a Asturias ni a Octavio Paz ni a Gabriela Mistral, y ni siquiera se merecería a Corín Tellado si a los miembros de la Academia se les hubiera pasado por sus académicas neuronas la idea de otorgárselo.

Que cada uno lo reciba, como los mencionados, o lo rechace, como Jean Paul Sartre, es cosa de cada uno y ojalá le aprovechen los diez millones de coronas suecas, si es que lo recibe. A mí que me lo den, ya verán cómo lo recibo y me chupo los diez millones en vino tinto de Rioja o de Navarra, que son los que me gustan. Hasta soy capaz de estrechar la mano virginal del rey, yo, que soy republicano.

El asunto no es si yo merezco o no merezco tal premio. El asunto es si la Academia Sueca me merece a mí, o no me merece.

¿Por qué están siempre mis amados colegas pensando como Gunga-Din, ese asqueroso cipayo de los colonialistas? ¿Qué diablos tienen los señores académicos suecos, que se sienten autorizados a asumir el papel de jueces supremos de la literatura universal sin saber ni swahili, ni congo, no yoruba, ni español, ni japonés, ni chino, ni árabe, ni guaraní, ni persa, ni indi, ni arameo, ni italiano, sino a lo sumo mucho alemán (eso sí), francés como para decir “bon jour” e inglés como para leer la obra de Yasunari Kawabata en traducción gringa? ¿De cuándo acá nos hemos dejado enajenar el juicio, despojar del criterio, hasta el punto de que estamos dispuestos a delegar en dieciocho académicos nórdicos (diecisiete hombres y una mujer) la potestad intransferible e inalienable de juzgar como lectores, según nuestro leal y sano y simple saber y entender?

¡Ya me tienen chanchito!

En un país cuyos letrados y editoriales desprecian a Rabelais “porque es vulgar” o, peor, en un país donde uno encuentra “académicos” que le preguntan a uno “¿y quién era ese?” cuando uno nombra a Rabelais, no puede existir competencia suficiente ni satisfactoria para otorgar premios de literatura de validez universal.

Y ahí están mis amados colegas, los de derecha, los de izquierda, los sensatos, los rabiosos, los bajitos, los altos, los gordos, los flacos, todos, discutiendo si Vargas Llosa “merecía” o “no merecía” el premio ese del inventor de la dinamita. El premio y su Academia, allá arriba, en las alturas, como Dios, repartiendo la gracia a todos los pobres seres inferiores del rebaño humano… ¡ya me tienen chanchito! Cada día nos quieren hacer más y más parecidos a esas “pequeñas gentecitas” de que hablaba Wilhem Reich, esos pequeños hombrecitos y pequeñas mujercitas que alimentan su falta de integridad, su lastimosa sensación de inferioridad, su despreciable autodesprecio y su lastimosa lástima de sí mismos con su desmedida admiración, sumisión y servidumbre mental ante el Olimpo de los amos, los señores, los que sí saben, los meros meros, los chingones: los Jueces Supremos del Reino de las Letras.

Vengo de leer otra vez “La metamorfosis” de Kafka y he de decir que esa pobre y miserable cucaracha en que amaneció convertido Gregorio Samsa después de una noche intranquila, estuvo más cerca, mucho más cerca, de la gran literatura universal y de su mundo maravilloso, de lo que jamás llegarán a aproximarse esos dieciocho académicos autosuficuentes, autocomplacientes y plenamente seguros de sí mismos, como dieciocho ladrillos felices de ser ladrillos.

Y no me vuelvan a joder con eso de que este sí “se merecía” o este otro “no se merecía” un premio que, en rigor, no se merece a ninguno.

Carlos Vidales

Estocolmo, 2010-10-15


27 de octubre de 2010

El péndulo

Tomado de elespectador.com, opinión,

23 Oct 2010 - 8:00 pm

Alfredo Molano Bravo

Por: Alfredo Molano Bravo
UN SIGLO DESPUÉS DE QUE LA MARIHUANA fuera declarada ilegal en California, el próximo 2 de noviembre la yerba podría ser legalizada en ese Estado, el más rico y liberal de EE.UU., donde la revolución mexicana había despertado antipatías, a comienzos del siglo XX, sobre todo por la posibilidad de la expropiación de tierras de empresarios norteamericanos, uno de los cuales era ni más ni menos que el señor Hearst, magnate de la prensa y creador del amarillismo, que Orson Welles retrató en El ciudadano Kane.

La imagen del mexicano borracho, flojo, tramposo, fue fabricada en sus periódicos y sirvió como caballito de batalla para que a partir de 1937 la marihuana fuera prohibida en EE.UU. En 1962 Washington logró que la Convención Mundial de Drogas de Naciones Unidas la considerara un narcótico ilegal, lo que no impidió que fuera, junto con el opio y la coca, la droga que consumían las fuerzas norteamericanas para luchar en Vietnam. Y por allí nos llegó a nosotros. Ex combatientes norteamericanos asociados a contrabandistas costeños fueron los padres fundadores del narcotráfico en el país. De ser un insumo de guerra, la marihuana pasó a ser el objetivo militar de la guerra contra las drogas decretada en septiembre de 1989 por Bush padre; dos meses después cayó el Muro de Berlín.

Desde entonces, la droga sustituyó el comunismo, el oso ruso, la amenaza soviética. El presidente Barco ratificó el Tratado de Extradición con EE.UU. La respuesta del narcotráfico fue violenta: bombas en supermercados, aviones, cuarteles. Sus ondas explosivas no han cesado. La extradición obliga al narcotráfico a un pacto tácito: bajas de guerrilleros a cambio de embarques coronados. El paramilitarismo se tomó el país entero. La guerrilla se fortaleció con la ilegalidad de la marihuana, la cocaína y la heroína. Los gastos de guerra contra el narcotráfico, la guerrilla y la delincuencia común que el Estado, convertido en una máquina de represión, debió asumir, se dispararon. Todo bien es susceptible de ser convertido en una vitualla, en un objeto de extorsión, en un insumo de guerra. La motosierra, los cilindros bomba, las minas quiebrapatas, los bombardeos indiscriminados, los secuestros, los falsos positivos, las desapariciones forzadas, todo lo que todos sabemos y queremos olvidar debe ser abonado en la cuenta de la ilegalización de la droga.

La guerra contra la droga —inútil y sangrienta— ha hecho crisis en México. Las cifras son pavorosas: entre 2006 y 2010 se contabilizan 28.000 asesinatos. El aumento de la violencia está asociado a la vinculación del Ejército a la lucha. México exporta 20.000 toneladas de marihuana a EE.UU. La sangre amenaza con pasar la frontera y convertirse en un conflicto interno. En Oakland la marihuana ya fue legalizada por razones pragmáticas e ideológicas. En California, que tiene un gigantesco déficit fiscal, el 56% de sus ciudadanos son partidarios de legalizar la marihuana. Si el referendo es aprobado, todo ciudadano podría poseer 28 gramos y cultivar hasta dos metros cuadrados de yerba. Los impuestos que recibiría el Estado podrían ser del orden de 1,2 billones de dólares al año. Si el referendo de noviembre aprueba la legalización, el presidente Obama tendrá un hueso duro de roer, a pesar de que el tema no ha trascendido a las elecciones legislativas que tendrán lugar el mismo día. Se gane o se pierda la votación, lo que no se puede poner en duda es que el péndulo ha comenzado a moverse en contra de la absurda prohibición de la droga y por tanto es una esperanza de que la guerra, por lo menos la nuestra, se debilite.

25 de octubre de 2010


Querido Carlos, te envío una canción sefardí que me encontré por ahí


Esta pequeña joya de la poesía judeo-española, escrita en la forma conocida como “caligrama”, es una hermosa muestra de la inocente frescura de la poesía sefardí. Aunque el poema es muy antiguo, posiblemente anterior al siglo XVI, fue publicado en España en 1888. En el cancionero sefardí, pertenece al grupo de las “cansiones de borachon” (canciones de borracho, o de borrachera), muy comunes en bares y cantinas. He agregado de mi propia cuenta, en mi pobre sefardí, el título. Vale. CV.

Vino el mi kerido de mi korason

El bokalito de vino de
un borachon
kuantos buenos
me sos
tu, bokal mío yeno
amado mas ke mi ermano
a mi tos
amahas
a mi boz
aklaras
no dehas
ni yoros
ni ansias
sos mi amigo
i mi grande abrigo
kuando tu vino es ermozo
i kuando mi korason se aze gostoso
un medjidie vale kada gotika i gotika
una lira vale kada kopika i kopika
todo tiempo ke yo esto i vo a bibir
de ti no me vo nunka despartir
i te vo guardar dientro mi pecho
komo un grande provecho
vino mio el mi kerido
no me tomes el sentido
estate bien kontente
segun yo esto alegre

A. n. Giat (Bengiat) Telégrafo, edision de martes, 5649 (1888/89) Para apreciarlo en toda su belleza es preferible imprimirlo en forma de botella pues así se aprecia toda su "forma".

http://www.avotsefarad.net/poesia.html


Pongo en seguida mi propia versión castellana, pidiendo perdón por posibles errores:


Vino mío, querido de mi corazón

Cantarito de vino de

un borrachón

cuántas bondades

me das

tú, cántaro mío, lleno

más amado que mi hermano

mi tos

alivias

mi voz

aclaras

no dejas

ni llantos

ni ansias

eres mi amigo

y mi grande amigo

cuando tu vino es bueno

y cuando mi corazón está gozoso

una medalla de gloria vala cada gotita

una lira vale cada copita y copita

todo el tiempo que viva y viviré

de ti nunca me separaré

y te voy a guardar dentro de mi pecho

como un grande provecho

vino mío querido

no me turbes el sentido

sé bueno y conténte con mesura

acorde con mi estado de alegría

Versión castellana: Carlos Vidales

(Sujeta a eventuales correcciones)

Se tradujo “medjidie” como “medalla de gloria”, aunque en realidad es la medalla de una importante orden militar y honorífica turca, considerada en la cultura popular de la época como de valor excepcional. “Una lira” parece aludir al instrumento musical, que simboliza la música celestial. Vale. CV. Estocolmo, 2010-10-24.


14 de octubre de 2010

Descentralización: demagogia lucrativa

Tomado de elespectador.com: 11 Oct 2010

Cristina de la Torre

Por: Cristina de la Torre
NO SE SORPRENDA, AMABLE LECTOR, si de pronto irrumpen en la Plaza de Bolívar columnas de descamisados que marchaban desde Casanare y Arauca y Cesar y La Guajira, el puño en alto contra un centralismo que querría expropiar a sus regiones.

Lugareños cada día más pobres hincharán, no obstante, el coro de las mafias políticas que los gobiernan y claman contra una redistribución de regalías que, según ellos, aniquila la descentralización. Mas, sin planes de desarrollo regional, sin sentido de equidad y sin controles, tal descentralización derivó en la más lucrativa demagogia. En contravía del verbo repartir y por encima del interés general, una minoría de municipios acapara las regalías, beneficio de las riquezas del subsuelo que por norma de la Constitución pertenecen a toda la nación. Ocho billones de pesos por ese concepto se esfumaron el año pasado entre vericuetos, papeles y contratos de las alcaldías y gobernaciones agraciadas, y sus amigos armados o desarmados. Lo que quedó, lo dilapidaron en construcciones faraónicas e inútiles: en centrales de leche donde no había ganado o en acueductos de 18 mil millones sin agua, como en Barrancas y La Guajira. Mientras tanto, su gente desfallece en la pobreza. A pesar de las regalías billonarias que La Guajira recibe, este departamento bate la marca nacional de indigencia y mortalidad infantil. Un estudio de la Universidad del Externado demuestra que en dos décadas los ingresos de ese departamento aumentaron 10,4 veces, pero la población que no alcanza a cubrir sus necesidades básicas aumentó tres veces y media. El fenómeno se repite en Arauca (Saudita), donde también el Eln sacó tajada de los 3 billones 387 mil millones de pesos que a junio había recibido por regalías ese departamento.

El Gobierno propone redistribuir esos recursos equitativamente. Y, a la luz del ordenamiento territorial, apuntar a otros objetivos estratégicos: invertir en ciencia y tecnología, impulsar el desarrollo en zonas costeras y de frontera, financiar proyectos regionales de desarrollo mediante Consejos Regionales de Planeación. Con todo, hay en el proyecto una laguna colosal: no contempla mecanismos efectivos de control sobre el manejo de las regalías. Si corrupción e ineficiencia hay en provincia, también ellas campean en el poder central. No por entregarle al Gobierno Nacional la administración de esos recursos desaparecen los tentáculos de la corrupción que succionan todas las finanzas del Estado.

Por otra parte, si de llenar el hueco fiscal se trata, más valdría comenzar por desmontar las exenciones tributarias a las grandes empresas, cuyo monto ascendió el año pasado a 8 billones de pesos. El representante David Barguil denuncia que carboneras que el año pasado debían pagar $1,2 billones, lograron exenciones por $900 mil millones. Pero además estas empresas le hacen trampa al Estado colombiano. La contralora Sandra Morelli encontró un desfase de $23 mil millones en el pago de regalías de la BHP Billiton. Barguil declaró a Semana que “esta es la punta del iceberg de un aberrante caso de corrupción en el que pueden estar refundidos miles de millones en regalías y en impuestos (…)”. Si en este caso se impone mano firme, habría que revisar a fondo la política frente a la inversión extranjera. Es que Colombia recibe de las compañías petroleras las regalías más bajas del mundo: 8%. Encima, se quedan ellas hasta con el 92% del recurso y se les permite remesar todas las utilidades.

Sin activar todos los dispositivos de control —en el poder local y en el central— el trascendental proyecto de regalías no logrará corregirle el caminado a la descentralización ni superar la desigualdad entre regiones. Y entonces los elegidos de la fortuna, en trance de reelección, podrán decir que el pueblo salvó a la patria de las fauces del centralismo.

13 de octubre de 2010

Regalías: un debate ciudadano

NOTA: Las regalías son un preciado botín tanto para el poder central como para los poderes regionales y locales. Un botín sobre el que caen todos los que se sienten con derecho a usufructuarlo sin el menor respeto por quienes deberían beneficiarse con dichos recursos: el sector más deprimido del país. Este es un debate de gran importancia para el futuro nacional. Damos inicio aquí, e invitamos a los lectores, a un espacio de información para que los ciudadanos nos formemos una opinión documentada y actuemos en consonancia.

Tomado de elespectador.com| 11 Oct 2010 - 9:57 pm

Rodrigo Uprimny

Por: Rodrigo Uprimny

MUCHOS CIUDADANOS NO SE INTERESAN por las discusiones sobre hacienda pública, como la relativa a las regalías, pues les parecen aburridas y técnicas.

Es una actitud comprensible, pero problemática, pues en esas discusiones se juega mucho el destino de nuestros derechos, cuya realización depende en parte de los recursos con que cuenta el Estado para protegerlos.

Un ejemplo de un tema importante, pero que no despierta la atención ciudadana, es la propuesta del Gobierno de reformar la Constitución para modificar el reparto y la destinación de las regalías, pues se trata de recursos importantes: unos $5 billones por año en la actualidad, que podrían llegar a $10 billones en 2020. ¿Qué es lo que está en juego?

La regalía es lo que el Estado colombiano recibe por la explotación de los recursos naturales no renovables, como el petróleo o el carbón. Esos dineros son repartidos hoy de dos formas: aproximadamente un 80% son regalías directas, que van a los departamentos y municipios en donde se explotan o transportan los recursos no renovables; el resto va al Fondo Nacional de Regalías (FNR), para ser repartido a las otras entidades territoriales.

La situación actual hoy es mala, pues existen profundas desigualdades regionales. Por ejemplo, cinco departamentos (Casanare, La Guajira, Meta, Cesar y Arauca), que tienen aproximadamente el 6% de la población, han recibido más del 50% de las regalías. El ingreso per cápita por regalías en Casanare es de $2,2 millones, que es 45 veces superior a los $49 mil que recibe un nariñense.

Además, por una grave corrupción, muchos dineros se han perdido. Y los que no han sido robados, no han sido tampoco bien usados para el desarrollo regional o el mejoramiento de la vida de los habitantes, sino para obras locales, muchas veces innecesarias, como el velódromo de Arauca. Por ello, los departamentos que más regalías han recibido, como La Guajira, no han logrado reducciones significativas de la pobreza.

El Gobierno tiene entonces razón en que es necesario reformar el reparto y la destinación de las regalías, con el fin de lograr mayor equidad social y regional.

Nadie niega que los departamentos y municipios productores deban recibir regalías suficientes para compensar el impacto ambiental y social de esas explotaciones mineras en sus territorios. Pero las regalías deben beneficiar a los colombianos más pobres, sin importar en qué departamento vivan.

Es necesario también controlar el despilfarro y robo de esos dineros, con el fin de que financien el desarrollo social y la integración regional, y no obritas locales desarticuladas.

Pero la propuesta gubernamental no deja de suscitar muchos interrogantes.

Jurídicamente no es claro que sea necesario reformar la Constitución, pues parecería que basta con modificar las Leyes 141 y 756, que son las que regulan específicamente el reparto y la destinación de las regalías.

De otro lado, hoy todas las regalías están destinadas a los departamentos y municipios, vía regalías directas o vía FNR. Es cierto que el reparto es muy inicuo, pero existe el riesgo de que la reforma decida concentrar esos dineros en el ámbito nacional (por ejemplo, para financiar el alto déficit fiscal), lo cual sería un golpe financiero a la descentralización. Y es que aún no es siquiera claro cómo se repartirán los recursos.

Finalmente, la institucionalidad propuesta para manejar las regalías y evitar su robo y despilfarro es confusa y enredada. No se prevén tampoco mecanismos de control ciudadano al uso de los recursos. No es entonces claro que la reforma evite la corrupción y logre un manejo transparente de esos dineros.

El debate entonces apenas comienza y es importante que la ciudadanía esté atenta, pues no podemos seguir regalando las regalías, que son patrimonio de todos los colombianos.

* Director del Centro de Estudios “DeJuSticia” (www.dejusticia.org) y profesor de la Universidad Nacional.

11 de octubre de 2010

DISCURSO DE UN CACIQUE MEJICANO




DISCURSO DEL CACIQUE MEXICANO GUAICAIPURO CUATEMOC ANTE LA REUNIÓN DE JEFES DE ESTADO DE LA COMUNIDAD EUROPEA, EL 8 DE FEBRERO DE 2002.

Con lenguaje simple, que era trasmitido en traducción simultánea a más de un centenar de Jefes de Estado y dignatarios de la Comunidad Europea, el Cacique Guaicaípuro Cuauhtémoc logró inquietar a su audiencia cuando dijo:

"Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuauhtémoc he venido a encontrar a los que celebran el encuentro.

Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace solo quinientos años.

Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.

El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron.

El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.

El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento.

Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses.

Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.

¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.

¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!

¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos!

¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa.

Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios.

Yo, Guaicaipuro Cuauhtémoc, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis.

Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan ""MARSHALLTESUMA"", para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.

Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos:

¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indo americano Internacional?

Deploramos decir que no.

En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reich’s y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal.

En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.

Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar.

Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos les cobran a los pueblos del Tercer Mundo.

Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado solo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia.

Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300.

Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra.

Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?

Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.

Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indios americanos.

Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica..."

Cuando el Cacique Guaicaipuro Cuauhtémoc dio su conferencia ante la reunión de JEFES DE ESTADO DE LA COMUNIDAD EUROPEA, no sabía que estaba exponiendo una tesis de Derecho Internacional para determinar LA VERDADERA DEUDA EXTERNA. Ahora solo resta que algún gobierno, latinoamericano tenga el valor suficiente para hacer el reclamo ante los Tribunales Internacionales.


10 de octubre de 2010

Los desplazados



los desplazados / héctor rojas herazo





llegaban en montón duros y solos.

con harapos de sueño,

con quijadas de vaca bramando entre sus ojos.

llegaban en montón y estaban solos.

la mujer con su esposo entre las uñas.

el hombre con su madre y con sus hijos

nadando en su saliva y en su vientre

y el niño sin saber de sus pupilas

entre tanto estupor desmemoriado.

sentían, sin mirar las azoteas,

las múltiples ventanas,

el ovillo de luces,

el camino que olvida su terrón,

y se vuelve oficina y puerta seca,

cemento, sin sabor y policía.

llegaban desde atrás,

desde ellos mismos:

de la siembra quemada,

del monte que se hunde hoja por hoja,

madera con estruendo,

piedra con llaga y diente con blasfemia

y se vuelve con rabia contra el hombre

y le muerde la casa

y le arranca el cabello

y le rompe su atrás y su delante

y le llena los dedos de preguntas,

de furor y preguntas degolladas.

cada uno era un grito,

un terrible silencio que miraba

lleno de toro y sol crucificado.

cada uno estaba solo,

solo con él,

sin nadie entre sus huesos.

todo lo que fue día, siembra, abrazo,

lecho y fatiga, lámpara y amigo,

estaba entre sus pechos destrozado.



8 de octubre de 2010

Perfil del sacamicas

Nota: con una real preocupación por conocer a mucha de nuestra clase política nacional y, en particular, de Lebrija, realizamos una búsqueda por el origen de la palabra sacamicas, tan empleada en nuestro país.

Dicha expresión tiene un fuerte fundamento histórico en la edad media, donde los nobles consideraban como gran honor el que el rey les permitiera sacar de sus aposentos las "micas" llenas con sus excrementos reales. Entre más mierda sacaran, y sin hacerle gestos a sus efluvios, más cercanos estaban a su corazón.

Así que nuestros sacamicas son eso: porta mierdas que no se asquean de nada, y que prontamente cumplen dicha labor. No hay indignidad en ellos. Al contrario se sienten felices, como, por ejemplo, la mayoría de nuestros concejales. Pero no seamos injustos; igual lo son los diputados, representantes, senadores y empleados de todos los niveles. Sacamicas prontos a sacar y oler las porquerías de sus amos de turno. Los perfectos corruptos....

Veamos, pues, ahora, la descripción que de ellos hace un columnista de eltiempo.com

Perfil del sacamicas

Por Oscar Domínguez

Tomado de eltiempo.com; sección Editorial-opinión; del 9 de enero de 2010.


Han hecho de la abyección un oficio. Una religión. Un tic. Trepangos a morir, con tal de ascender en la nómina, mejorar su ridículo currículo, son capaces de todas las genuflexiones. Pululan en época preelectoral. Estudian qué vagón político ofrece las mejores perspectivas. No tienen vocación de perdedores.

Rémoras sin riñón, viven del triunfo ajeno. Por dentro de sus almas espanta. Por fuera, también. De moral blandengue, se inclinan hacia donde soplan los mejores vientos. Nunca pierden, y si pierden, procuran arrebatar. A la hora del revés, son los primeros en abandonar el barco, como ciertos roedores de fea catadura. Venden su alma al mejor postor. En esto son espléndidos impostores.

Másteres en deslealtades, al estilo de Fouché, no consideran esa condición un detestable lapsus, sino exquisita virtud. El transfuguismo es demasiado tentador para dejárselo a quienes le dieron rostro constitucional. Cargan maleta. No la suya, por supuesto. Prefieren andar ligeros de equipaje para ahorrar energías que necesitarán para movilizar la de sus mecenas. Si hay que dar bruscos giros, de 360 grados por ejemplo, se sienten en su elemento. Doblez obliga. Se voltean más que un desvelado. No les importa cambiar de sexo político a toda hora. Pondrían ese travestismo en su hoja de vida.

Nunca miran a los ojos para que no los pillen con las manos en la masa. Frente al espejo, tampoco se miran. Se sospechan. Huyen de sí mismos. Eso sí, se esperan para no caminar solos. Se tienen miedo. En el fondo, no resisten su siniestra condición. Adoptan como suya la ideología de quien les firma los cheques. Para mejorar en fidelidad, miran horas y horas a Nick, el centenario perrito de la Víctor. Hay que prosperar siempre en el oficio. Es parte de la estética del sacamicas.

Celebran que la Real Academia no los incluya aún en su Diccionario. De esta forma, se sienten anónimos, protegidos, inexistentes. No saben lo que les va pierna arriba. Un diccionario del Caro y Cuervo los agarra como con pinzas, para no contaminarse, y los fulmina en cuatro palabras: "persona aduladora y servil". Como sus colegas los lagartos o los arribistas, en la noche de elecciones el sacamicas es el primero en proclamar: "Triunfamos". Si la victoria está en el otro campamento, calladito la boca, toma la avenida que conduce al nuevo César. Ni siquiera le dan el pésame al que tuvo el detalle de llenarle el buche.

Nunca pasará de mando medio. Su concepto de la gloria no le plantea mayores exigencias. Sobrevivir es suficiente. Tal vez demasiado. Cuando busca empleo como sacamicas, huele en el ambiente a ver si el terreno ya está ocupado. En esto "no hay cama para tanta gente". No se trata de un gesto de generosidad: es pragmatismo puro. No da la cara. Si mucho la espalda. Sobre todo cuando el dulce se pone a mordiscos. Por sus cabriolas los conoceréis.

oscardominguezg@etb.net.co