10 de enero de 2014

¿En manos de quién estamos?

Como un ejemplo de la "sabiduría" uribéstica nacional, presentamos esta nota salida en El Espectador, en el que se nos muestra de cuerpo entero a uno, y con él a muchos más, de los cavernarios senadores que siguen al expresidente Uribe. No es para llorar... peor... para reir y esconderse de la vergüenza. ¡Qué le vamos a hacer! Así es nuestra fauna política nacional.


 Por Juan Gabriel Vásquez  Juan Gabriel Vásquez
 A estas alturas, imagino yo, todos conocen bien lo ocurrido: el Daily Currant, una publicación satírica, dio la falsa noticia de la muerte de 37 personas por sobredosis de marihuana; un senador uribista, Juan Carlos Vélez, creyó que eso era posible, y aprovechó para mandar un dardo a los defensores de la legalización con una pregunta retórica que él habrá considerado ingeniosa: “¿Legalizamos también?”.



Algún alma caritativa —o el ridículo a que fue sometido en las redes sociales, y es de esperar que también fuera de ellas— lo obligó a echarse para atrás y presentar disculpas. También en El perseguidor, ese cuento magistral de Julio Cortázar, un personaje moría de sobredosis de marihuana; unas tres décadas después de su publicación, Martín Caparrós entrevistó a Cortázar, le preguntó por ese desliz y Cortázar, con una sonrisa, admitió que su conocimiento de las drogas no era muy profundo en esa época. Tal vez el desliz del senador se debió a su conocimiento profundo de los grandes cuentos de nuestra tradición latinoamericana. Seguramente ése fue el problema: las obras maestras nos imponen su realidad.

El asunto entero pasará pronto al olvido de nuestra actualidad atribulada, donde cada estupidez que profieren nuestros prohombres anula de inmediato la estupidez anterior. Pero el resbalón del senador Juan Carlos Vélez no es un simple resbalón: es un testimonio perfecto de la ignorancia, la desinformación, la chapucería intelectual y el prejuicio barato que sustentan muchas de las políticas del uribismo. Y por eso merece que nos detengamos a mirarlo de cerca: para ver o confirmar la manera lamentable en que nacen y se forman las políticas públicas de este país. O simplemente para preocuparnos, y preocuparnos mucho, por la gente a quienes hemos dado el poder de moldear con leyes nuestras libertades civiles y nuestros derechos individuales. O para constatar quiénes son esas personas: gente sin información ni conocimientos, mediocridades en altos cargos, que consideran que su ignorancia no es obstáculo para legislar sobre el tema que sea. Gente, en otras palabras, que hace política desde la superstición.

Porque eso que cándidamente se ha creído el senador Vélez viene del mismo lugar oscuro de la superstición puritana que sostenía, no hace muchas décadas, que las píldoras anticonceptivas generan ninfomanía o que la masturbación enloquece; el mismo lugar del puritanismo supersticioso desde el que hablaba el cardenal López Trujillo cuando decía que los condones se fabrican secretamente con agujeritos que permiten el contagio del sida. Tal vez lo que le pasó a Juan Carlos Vélez fue que oyó una de esas babosadas que durante el uribismo pasaron por sabiduría: “La mata que mata”. Tal vez encontró la babosada por ahí, en los corredores de la Procuraduría, o tal vez se la dictó el expresidente Uribe (que gobernó al país con supersticiones durante años, incluso yendo a visitar santuarios para agradecer la Operación Jaque), y él la va repitiendo alegremente, sin someterla al más mínimo examen. “¿Legalizamos?”, preguntaba el señor Vélez. Yo le contesto que no: no tiene que legalizar. Pero sí debería, por esas cosas raras que antes se llamaban responsabilidad y rigor, saber de qué está hablando cuando vote que no.

Tomado de Elespectador.com

27 de diciembre de 2013

El alcalde malo



Enrique Santos Molano





Las críticas a la administración actual de Bogotá van desde la frivolidad más primaria hasta la ceguera más voluntaria.


 Una de las cuasi unanimidades más graciosas que he leído entre los comentaristas de la patria boba, a raíz de la destitución e inhabilitación (por quince años para ejercer cargos públicos) proferida por el Procurador General contra el Alcalde Mayor de Bogotá, es el reproche que le hacen al jefe del Ministerio Público, no tanto por la ilegalidad o arbitrariedad del fallo, sino porque “convirtió a un mal alcalde en un mártir y lo elevó a la categoría de figura nacional”. Es decir que el Procurador le hizo a Petro un gran favor sacándolo del pantano de su “pésima” administración para consagrarlo como víctima de las decisiones políticas que han hecho célebre al doctor Ordóñez.
Si esa apreciación de nuestros magos de la hermenéutica cotidiana fuera cierta, habría que admitir la realidad del dicho según el cual Colombia es un país de locos. Muy deschavetados tendrían que estar los miles de ciudadanos que, en lugar de alegrarse de que el Procurador los librara de un mal alcalde, y aplaudirlo por ello, salieron a las calles, y aún siguen saliendo, a protestar contra el fallo de destitución e inhabilitación de Gustavo Petro, y a pedir la renuncia del Procurador.

¿Están movidos esos ciudadanos por un elemental sentimiento de justicia que rechaza una sanción desorbitada contra un funcionario que todos consideran que es un mal alcalde? Llegar a esa conclusión es desconocer la idiosincrasia colombiana y, en especial, la bogotana.

El fallo del Procurador General ha puesto en evidencia que los ciudadanos del común no ven al alcalde Petro con los mismos ojos con que lo juzgan desde sus escritorios quienes están interesados en verlo como un mal administrador y en mostrarlo como un alcalde fallido. La ciudadanía, que vive y siente a diario a Bogotá, sin ahorrarles críticas a los desaciertos del alcalde (que los tiene), percibe también los beneficios de un gobierno que, saboteado por todos los flancos, calificado de “malo” aun antes de que el alcalde Petro se posesionara del cargo, ha hecho prodigios para restaurar una ciudad devastada por la corrupción y la mala gestión de gobiernos anteriores. Por eso, y no porque el fallo del Procurador les pareciera exagerado, salieron a la calle a respaldar la gestión del alcalde Petro.

Las críticas a la administración actual de Bogotá van desde la frivolidad más primaria hasta la ceguera más voluntaria. Que es antipático, impotable, que no escucha, que no se sabe vestir, vanidoso, suficiente, megalómano, etc. Que no ha hecho nada porque Bogotá está llena de huecos, la movilidad es cada día más lenta, la embarró con las basuras y maltrató a los pobrecitos contratistas privados que no se ganaban sino dos míseros billones (cruel atentado contra la libre empresa), que usa el canal de TV de la ciudad para promover los logros de su administración, etc. A falta de argumentos de peso, lo atacan con naderías y falsedades, al tiempo que se hacen los de la vista gorda con la tremenda corrupción que, por ejemplo, ha generado en la ciudad la privatización paulatina de los servicios públicos, desde la EDTU y la Edis, doctor Jaime Castro, y el detrimento que esas privatizaciones le han ocasionado a la capital. Solo con la enajenación de los servicios públicos de aseo dejó Bogotá de percibir en los últimos quince años cerca de diez billones de pesos.

Petro recibió una Bogotá al borde de la disolución. En dos años restañó las heridas causadas por la catastrófica administración anterior, recuperó el paso por la carrera 7ª. con 26, donde el caos era indescriptible, introdujo la peatonalización de la 7ª. en el sector histórico, que ha descontaminado buena parte del centro y ha dado comienzo a la identificación de los habitantes con su ciudad. Ha volcado sobre el abandonado sur y suroccidente los mayores esfuerzos para hacer de esos vastos sectores, densamente habitados, parte integrante y nerviosa del desarrollo urbano. Dio al servicio el Transmilenio para Soacha, que llevaba seis años como obra muerta. Hace un año pasé por allí y quedé espantado con el estado de ruina en que se encontraban las estaciones del Transmilenio. Hoy, el Transmilenio a Soacha es una realidad.

Los huecos no aparecieron con la administración Petro. El apodo de ‘Huecotá’ es de vieja data. La alcaldía de Petro ha tapado más huecos que las cinco administraciones juntas. A un taxista le oí decir: “Se están robando los huecos de Bogotá. Hoy salí programado para esquivar los que me toca a diario, y ya no estaban. Creí que me había equivocado de ruta”. Sin embargo, reparar en su totalidad la malla vial de Bogotá requerirá el trabajo de varias administraciones.

Petro también recuperó el Jardín Botánico, uno de los emblemas de la ciudad, venido a menos y a punto de desaparecer. Y para terminar este resumen, Petro quedará consagrado como el alcalde que logró el metro para Bogotá. Porque el metro ya es irreversible. Esté o no esté Petro, su gestión hizo posible el metro bogotano, después de setenta años de intentos frustrados por la habilidad de los monopolizadores privados del transporte.

Si a un alcalde que, contra un Concejo enemigo, contra las mafias bogotanas que le han atravesado toda clase de obstáculos en las ruedas de la Administración, hace tales milagros se lo considera un mal alcalde, entonces que venga el diablo y nos diga dónde hay uno bueno.

Tomado de: http://www.eltiempo.com/opinion/

26 de diciembre de 2013

¿Importa Mao Zedong en la China de hoy?


Sidney Rittenberg
Especial para BBC


Mao Zedong
Mao gobernó China con mano de hierro por más de un cuarto de siglo.

China celebra este 26 de diciembre los 120 años del nacimiento del padre de la República Popular China, Mao Zedong.

Sidney Rittenberg, un estadounidense y excomunista que pasó 35 años en China y que conoció personalmente a Mao Zedong, analiza cuán relevante es su figura hoy día en el gigante asiático.

Como todo en China, analizar la relevancia de Mao Zedong en la actualidad es algo así como hacer un estudio sobre la paradoja. Mao es más grande que su propio retrato, cuya inmensidad domina el centro de la Plaza Tiananmen en Pekín y, al mismo tiempo, es más pequeño.

Más grande porque es el equivalente a lo que George Washington fue para Estados Unidos, el fundador de la República Popular China, el gran unificador de su antiguo, extenso y variado pueblo. Pero también pequeño porque los jóvenes chinos hoy día, incluidos los miembros jóvenes del Partido Comunista, no conocen sus escritos, su doctrina, sus grandes éxitos y sus colosales errores.
El presidente chino, Xi Jinping, y su nuevo equipo de colaboradores, advirtieron que una desmaoficación al estilo soviético podría crear gran confusión y debilitar al gobierno, un gobierno cuya estabilidad consideran esencial para llevar a China por el espinoso camino de la reforma.
 
Al mismo tiempo, admiten los resultados catastróficos de las aventuras maoístas de los últimos tiempos, como el llamado Gran Salto Adelante (una serie de medidas económicas, sociales y políticas puestas en práctica a fines de los 50 para aprovechar el capital humano a fin de industrializar al país) o la Revolución Cultural (el movimiento político que se desarrolló entre 1966 y 1976, cuyo objetivo era fortalecer el comunismo eliminando los elementos culturales capitalistas y tradicionales de la sociedad china).

Mao
Aunque la gran mayoría de los jóvenes no conocen sus escritos, su figura es omnipresente en China.
 
Estos experimentos sociales megalómanos costaron la vida de decenas de millones de personas.
A diferencia del exlíder soviético José Stalin, Mao no sentenció a muerte a nadie y ciertamente no buscó crear una hambruna terrible. Pero sí tenía pleno conocimiento de que estaba llevando a cabo un experimento social enorme que afectaba la vida de millones, cuyo resultado era -incluso para él mismo- una incógnita

Él mismo se lo confesó a la escritora estadounidense de izquierda Anna Louise Strong en 1958, cuando ella estaba a punto de escribir un libro elogiando el Gran Salto Adelante de Mao.
"Espera otros cinco años para escribirlo", le dijo, explicándole que no estaba seguro de cuál sería el resultado.

La filosofía de Mao, el arma secreta de China 

¿Pero está Xi Jinping reviviendo el maoísmo? ¿O eso es lo que estaba haciendo el exdirigente caído en desgracia Bo Xilai? La respuesta es no, en ambos casos.

Bo Xilai estaba simplemente usando eslóganes demagógicos igualitarios para atraer a los pobres. En cuanto a Xi Jinping, sus políticas reformistas son directamente opuestas a las políticas económicas maoístas, pero él usa hábilmente la lógica dialéctica de Mao para analizar los problemas de China y sus supuestas soluciones, y defiende los logros positivos de la era maoísta.
Esto nos lleva a un punto muy interesante, ignorado por la mayoría de los académicos occidentales: el hecho de que la filosofía analítica sintética de Mao es el arma secreta genuina de China, pese a ser ignorada incluso en la China de hoy.

Pongamos como ejemplo la situación de China a mi llegada, en septiembre de 1945. Dos partidos rivales, el Kuomintang o KMT (el Partido Nacionalista Chino) y los comunistas chinos, estaban preparando a sus ejércitos para conquistar el poder en una guerra civil sangrienta. Del lado nacionalista, los soldados estaban bien alimentados, bien entrenados y contaban con apoyo aéreo, tanques, artillería pesada y transporte motorizado. En número superaban con creces a los comunistas.


Guardias rojos en China
Mao fue, de hecho, el maestro más grande de filosofía en la historia de la humanidad.


Controlaban la mayor parte de las líneas de comunicación y las principales ciudades fuera de Manchuria, en el noreste China. Contaban con gran apoyo —en armas y dinero— de Estados Unidos. Su superioridad era, a todas luces, absoluta.
¿Y del lado comunista? En noviembre de 1946 viajé a 40 kilómetros fuera de Yenán, en el centro-norte del país, para visitar a la brigada comunista 359, cuyo comandante, Wang Zhen, era amigo mío. Esta brigada había formado parte de la Larga Marcha —la retirada militar del ejército rojo del Partido Comunista de China para evitar la persecución del Kuomingtang— y había creado un camino hasta llegar a la provincia de Guangdong, en el sur del país, para apoyar la construcción de una base aérea estadounidense durante la II Guerra Mundial.

Cuando los encontré marchando hacia Yenán me quedé helado. La mayoría de los soldados parecían adolescentes. Casi todos andaban con zapatos precarios. De los diez hombres que componían un escuadrón, cinco o seis habían conseguido un rifle japonés, el resto llevaba garrotes o lanzas. Mi corazón se estremeció al verlos. ¿Cómo podían ganar? Sin embargo, lo hicieron y con mucha pericia, por cierto. ¿Por qué? Gracias a su forma de pensar superior y más científica que los llevó a adoptar políticas ingeniosas y muy populares (como la reforma agraria), y a sus tácticas versátiles que aplastaron a los robustos cuerpos de oficiales del Kuomintang.

Mao, el gran maestro 

Mao y Stalin
A diferencia de Stalin, Mao no sentenció a nadie a muerte y ciertamente no buscó crear una hambruna terrible.

Frente a los demás, Mao siempre se describió a sí mismo como un "maestro de escuela primaria". Fue, de hecho, el maestro más grande de filosofía en la historia de la humanidadEntre sus principios más importantes estaba el buscar la verdad a partir de los hechos. Investigar y estudiar los hechos en un área de trabajo o en una localidad específica y basar las políticas y acciones en estos estudios. No empezar a partir de una "verdad" preconcebida y recabar información factual para demostrar que uno está en lo cierto, ignorando los hechos que generan dudas sobre nuestras conclusiones.

En 1947 traduje una serie de 40 artículos sobre cómo llevar a cabo la reforma agraria. El artículo 40 fue escrito personalmente por Mao, con su gran pincel de pelo de lobo. Decía así: si algún trabajador de la reforma agraria está en desacuerdo con los 40 artículos y quiere sabotearlos, la mejor manera de hacerlo es poniéndolos en práctica en su propio pueblo exactamente como dice aquí. No estudies tus circunstancias locales, no adaptes las decisiones a las necesidades locales, no cambies nada y fracasarás rotundamente. "Sin investigación, no hay derecho a hablar", decía Mao.

"Uno se divide en dos". Todo tiene varias aristas, todo fluye, nada es puro y simple. No analizar, no sondear, asumir que todo "lo que se ve es lo que hay" es la combinación perfecta para el desastre.
Puede que un comandante del Kuomingtang sea profundamente anticomunista, pero que su hija forme parte del movimiento estudiantil y tenga alguna influencia sobre él. Puede que le disguste enormemente Chiang Kai-Shek, líder del Kuomingtang, o que su secretaria sea comunista, en secreto. Él es un hombre complejo, de muchos rostros. Encuentra y presiona sus puntos débiles.
¿Tu enemigo es muy superior en números y armas? Entonces lucha contra él en pequeñas dosis, en situaciones locales donde lo superes en número y le saques ventaja. Nunca pelees cuando la victoria no sea certera. Tu posición estratégica general en el comienzo es defensiva, pero cada batalla individual debe ser ofensiva, para cambiar el balance de fuerzas y ganar la guerra.

El método de la Línea de Masas: "de las masas y para las masas". El equipo líder debe ser como una planta procesadora que recoge información de las necesidades y exigencias de la gente de la base, formula políticas para suplir esas necesidades y regresa a las bases para monitorear la implementación de las decisiones y hace las revisiones correspondientes. Esto debe ser un proceso continuo de liderazgo de arriba hacia abajo. Prestarle atención nuevamente a este proceso ha sido uno de los mayores esfuerzos del equipo del presidente chino Xi Jinping.

Historiadores en China y en el extranjero continuarán estudiando el rol de Mao durante siglos, pero su figura multitalentosa, con todo lo malo y lo bueno a lo que dio origen, no será olvidada por los chinos.

16 de diciembre de 2013

El arrogante versus el inquisidor




La sanción del Procurador contra Petro desató un inesperado plebiscito de apoyo al alcalde.

Incluso personajes que no lo quieren (Navarro, Peñalosa, Robledo, Clara López, Emilio Tapias, Viviane Morales, el ministro de Justicia, Mockus, el próximo embajador de Estados Unidos) coinciden en que la sanción fue injusta o desproporcionada. O ambas cosas. ¡También manifestaron su apoyo los alcaldes de diecisiete capitales latinoamericanas! Hasta la ONU y la Iglesia le piden explicaciones al procurador.
¡Y eso que el condenado es un sujeto antipático! ¿Qué tal que fuera alguien con buena imagen, digamos Angelino Garzón, Germán Vargas o Jorge Enrique Robledo?
La pregunta es: si Petro es culpable, además de arrogante, y el procurador es omnipotente y justiciero, ¿por qué semejante reacción? Por varias razones. La primera es que la culpabilidad de Petro es relativa, como lo reconoció Emilio Tapias el miércoles en El Espectador, cuando denunció que la “emergencia ambiental” de diciembre de 2012 fue un saboteo de los contratistas del aseo, es decir, de William Vélez y Tomás y Jerónimo Uribe, entre otros, que no querían soltar sus tajadas en un negocio billonario con una obscena utilidad del 44%, ni iban a permitir que los recicladores les pellizcaran sus preciados desechos.
Usted dirá que exagero, que esos magnates no van a raponearles los cartones a los indigentes. Se equivoca. En 2009 la administración Uribe intentó declarar ilegal el reciclaje realizado por indigentes y particulares espontáneos. Los avaros son así. Aman los centavos. Por eso odian a los minuteros, a los motorratones y a los vendedores de leche cruda, y pelean a muerte los centavos del incremento del salario mínimo.
La segunda razón es que, antipático y todo, Petro tiene cientos de miles de seguidores que lo consideran un líder valiente y honesto y con la imaginación necesaria para idear interesantes propuestas en salud, educación, ecología y planeación urbana, y le agradecen hoy los mínimos históricos en la tasa de homicidios de la capital.
Pero quizá la verdadera razón de esta paradoja estriba en que Ordóñez es un sujeto mucho más maluco que Petro: los sectores progresistas no le perdonan su pacatería, a los protestantes les irrita su fanatismo católico, a las mujeres las ofende su machismo, los homosexuales resienten su patológica homofobia, los senadores parecen respetarlo pero en realidad le temen y la derecha dice amarlo pero apenas lo utiliza. Por esto pienso que, más que una solidaridad con Petro, lo que hay es un repudio contra el moralista que acumuló, con inmorales componendas, un poder intolerable en una democracia.
El país entendió que necesita un procurador nacional, uno sin secta ni partido, que trabaje para creyentes y agnósticos, para hombres y mujeres, para heterosexuales y gays. Uno que respete la majestad del cargo y abandone su aletoso protagonismo.
Con todo, debemos agradecer que Ordóñez está provocando lo que parecía imposible ayer, la unión de la izquierda. La izquierda unida (el ala decente del Polo + la Unión Patriótica + la Marcha Patriótica + Aico) o un candidato fuerte de centro-izquierda (Alianza Verde + Mira + Compromiso Ciudadano) puede derrotar con facilidad en la primera vuelta al candidato del Centro Democrático (un señor cuyo nombre se me escapa y que parece puesto ahí por la Providencia sólo para restarle votos a Santos). Y una coalición de todas estas fuerzas puede enfrentar con alta probabilidad de éxito en la segunda vuelta a Juan Manuel Santos, ese príncipe lánguido que ya demostró su ineptitud, como eximio representante de una casta que lleva doscientos años afinando su incompetencia para dirigir los destinos del país.

Tomado de: Elespectador.com/opinion

15 de diciembre de 2013

Los demonios del Procurador



Por: Javier García-Salcedo

Si lo piensan, debe ser duro, debe hundirlo a uno en una profunda frustración y en un sentimiento de alarma y abandono particulamente agudos. Pues Ordóñez no es un tipo cualquiera; es alguien firme en sus creencias, alguien que se precia de ser congruente. (Dicho sea de paso, el caso del Procurador muestra que la congruencia—la calidad de llevar a cabo lo que uno piensa que debe ser hecho—no es algo necesariamente deseable: cuánto sufrimiento se hubiera ahorrado el mundo de no haber sido Hitler congruente!) Nuestro mundo, y nuestro país, es hoy un lugar más tolerante, más abierto, menos susceptible a las retóricas dogmáticas que inflamaron las cabezas de los hombres de antaño. Las personas, poco a poco, empiezan a entender que las categorías de ‘bueno’ y ‘malo’, de ‘verdad’ y ‘falsedad’ requieren de una inspección mucho más escrupulosa que lo que en otros tiempos solía creerse. Ya no basta con apoyarse en la autoridad de un libro o en la fuerza de la tradición. Por esta razón, el panorama que le ofrece el mundo contemporáneo debe ser francamente desalentador: este sano y cada vez más difundido escepticismo, que es el fruto (entre otras cosas) de una mayor y mejor difusión de las virtudes asociadas con el quehacer científico y con la laicidad, debe ser una realidad prácticamente insoportable para el hombre de tantas certezas que es el Procurador.
Pero el Procurador no solamente es un hombre de mucha fe, sino un verdadero abanderado, un paladín de la causa divina. No es alguien dispuesto a ceder, al menos no sin antes haber dado una buena pelea. Encerrado en su torre de marfil (léase ‘Procuraduría’), y envalentonado por el poder que le confiere una institución que, como los actuales sucesos comprueban, tiene mucho de cuestionable, puso en marcha el proceso de remediar el proceso de descomposición que a sus ojos presenta una sociedad que se hace cada día más abierta. Ordóñez siente, y con razón, que algo que le es precioso está muriendo.Es en este sentido, creo, en que debe interpretarse su reciente decisión (donde fue juez y parte) de destituir a Petro y sancionar su defunción política. Tan desproporcionada decisión sólo puede comprenderse como un gesto de acorralamiento, como el reconocimiento tácito de que una causa desesperada requiere de medidas desesperadas.
Sin embargo, su oposición es vana, incluso contraproducente, como evidencia el espontáneo movimiento de tantos colombianos de derecha, centro e izquierda, que han salido a exigir su renuncia y dar marcha atrás al proceso de destitución de Petro. De repente, personas pertenecientes a las más diversas, incluso rivales, corrientes políticas, han encontrado una (buena) razón para ver por encima de éstas y reconciliarse gracias a algo que parecía perdido en Colombia: el sentido común. Este fenómeno, en un país de tanto encono como el nuestro, es bello y admirable. A buena hora el Procurador ha buscado dar un zarpazo a los avances políticos, sociales y morales que los colombianos, con un prolongado sufrimiento, hemos logrado conquistar. Más allá de la suerte de Petro, el gesto de Ordóñez ha provocado una reacción que parece demostrar que los colombianos estamos listos para recibir un país en paz.

Tomado de: Elespectador.com

14 de diciembre de 2013

Soneto al Procurador Ordóñese.... de la indignación



Carlos Vidales


Soneto quevediano
a un hombre infame

Procurador que viertes tu veneno
ardiente del demonio que te habita
y poseído de maldad maldita
persigues lo que es santo y justo y bueno;

hipócrita infernal, diablo sin freno
a quien solo el rencor mueve y excita,
cocinero inmoral, en tu marmita
guisando sopas de excremento y cieno,

invocas la moral cuando la violas,
de la falsa virtud haces tu gloria
y de la rectitud mil carambola

ya solo quedará de tu memoria
cuando en la tumba estés, contigo a solas,
nuestro Juicio Final: el de la historia.


Carlos Vidales

Estocolmo, diciembre 13 de 2013

10 de diciembre de 2013

Sobre el procurador y las basuras

Sobran las palabras para las felonías disfrazadas de justicia.....

Para el absolvedor de paramilitares "godos" el gran crimen de Petro fue dañarle el negocio de las basuras......

7 de diciembre de 2013

¿El cáncer que mató a Mandela?

¡Una pregunta... y una respuesta que todos contestarán distinto!


¿Usted que piensa? 




Foto tomada de la página oficial de Andrés Pastrana.... ¡Nuestros agradecimientos.!