14 de octubre de 2010

Descentralización: demagogia lucrativa

Tomado de elespectador.com: 11 Oct 2010

Cristina de la Torre

Por: Cristina de la Torre
NO SE SORPRENDA, AMABLE LECTOR, si de pronto irrumpen en la Plaza de Bolívar columnas de descamisados que marchaban desde Casanare y Arauca y Cesar y La Guajira, el puño en alto contra un centralismo que querría expropiar a sus regiones.

Lugareños cada día más pobres hincharán, no obstante, el coro de las mafias políticas que los gobiernan y claman contra una redistribución de regalías que, según ellos, aniquila la descentralización. Mas, sin planes de desarrollo regional, sin sentido de equidad y sin controles, tal descentralización derivó en la más lucrativa demagogia. En contravía del verbo repartir y por encima del interés general, una minoría de municipios acapara las regalías, beneficio de las riquezas del subsuelo que por norma de la Constitución pertenecen a toda la nación. Ocho billones de pesos por ese concepto se esfumaron el año pasado entre vericuetos, papeles y contratos de las alcaldías y gobernaciones agraciadas, y sus amigos armados o desarmados. Lo que quedó, lo dilapidaron en construcciones faraónicas e inútiles: en centrales de leche donde no había ganado o en acueductos de 18 mil millones sin agua, como en Barrancas y La Guajira. Mientras tanto, su gente desfallece en la pobreza. A pesar de las regalías billonarias que La Guajira recibe, este departamento bate la marca nacional de indigencia y mortalidad infantil. Un estudio de la Universidad del Externado demuestra que en dos décadas los ingresos de ese departamento aumentaron 10,4 veces, pero la población que no alcanza a cubrir sus necesidades básicas aumentó tres veces y media. El fenómeno se repite en Arauca (Saudita), donde también el Eln sacó tajada de los 3 billones 387 mil millones de pesos que a junio había recibido por regalías ese departamento.

El Gobierno propone redistribuir esos recursos equitativamente. Y, a la luz del ordenamiento territorial, apuntar a otros objetivos estratégicos: invertir en ciencia y tecnología, impulsar el desarrollo en zonas costeras y de frontera, financiar proyectos regionales de desarrollo mediante Consejos Regionales de Planeación. Con todo, hay en el proyecto una laguna colosal: no contempla mecanismos efectivos de control sobre el manejo de las regalías. Si corrupción e ineficiencia hay en provincia, también ellas campean en el poder central. No por entregarle al Gobierno Nacional la administración de esos recursos desaparecen los tentáculos de la corrupción que succionan todas las finanzas del Estado.

Por otra parte, si de llenar el hueco fiscal se trata, más valdría comenzar por desmontar las exenciones tributarias a las grandes empresas, cuyo monto ascendió el año pasado a 8 billones de pesos. El representante David Barguil denuncia que carboneras que el año pasado debían pagar $1,2 billones, lograron exenciones por $900 mil millones. Pero además estas empresas le hacen trampa al Estado colombiano. La contralora Sandra Morelli encontró un desfase de $23 mil millones en el pago de regalías de la BHP Billiton. Barguil declaró a Semana que “esta es la punta del iceberg de un aberrante caso de corrupción en el que pueden estar refundidos miles de millones en regalías y en impuestos (…)”. Si en este caso se impone mano firme, habría que revisar a fondo la política frente a la inversión extranjera. Es que Colombia recibe de las compañías petroleras las regalías más bajas del mundo: 8%. Encima, se quedan ellas hasta con el 92% del recurso y se les permite remesar todas las utilidades.

Sin activar todos los dispositivos de control —en el poder local y en el central— el trascendental proyecto de regalías no logrará corregirle el caminado a la descentralización ni superar la desigualdad entre regiones. Y entonces los elegidos de la fortuna, en trance de reelección, podrán decir que el pueblo salvó a la patria de las fauces del centralismo.

13 de octubre de 2010

Regalías: un debate ciudadano

NOTA: Las regalías son un preciado botín tanto para el poder central como para los poderes regionales y locales. Un botín sobre el que caen todos los que se sienten con derecho a usufructuarlo sin el menor respeto por quienes deberían beneficiarse con dichos recursos: el sector más deprimido del país. Este es un debate de gran importancia para el futuro nacional. Damos inicio aquí, e invitamos a los lectores, a un espacio de información para que los ciudadanos nos formemos una opinión documentada y actuemos en consonancia.

Tomado de elespectador.com| 11 Oct 2010 - 9:57 pm

Rodrigo Uprimny

Por: Rodrigo Uprimny

MUCHOS CIUDADANOS NO SE INTERESAN por las discusiones sobre hacienda pública, como la relativa a las regalías, pues les parecen aburridas y técnicas.

Es una actitud comprensible, pero problemática, pues en esas discusiones se juega mucho el destino de nuestros derechos, cuya realización depende en parte de los recursos con que cuenta el Estado para protegerlos.

Un ejemplo de un tema importante, pero que no despierta la atención ciudadana, es la propuesta del Gobierno de reformar la Constitución para modificar el reparto y la destinación de las regalías, pues se trata de recursos importantes: unos $5 billones por año en la actualidad, que podrían llegar a $10 billones en 2020. ¿Qué es lo que está en juego?

La regalía es lo que el Estado colombiano recibe por la explotación de los recursos naturales no renovables, como el petróleo o el carbón. Esos dineros son repartidos hoy de dos formas: aproximadamente un 80% son regalías directas, que van a los departamentos y municipios en donde se explotan o transportan los recursos no renovables; el resto va al Fondo Nacional de Regalías (FNR), para ser repartido a las otras entidades territoriales.

La situación actual hoy es mala, pues existen profundas desigualdades regionales. Por ejemplo, cinco departamentos (Casanare, La Guajira, Meta, Cesar y Arauca), que tienen aproximadamente el 6% de la población, han recibido más del 50% de las regalías. El ingreso per cápita por regalías en Casanare es de $2,2 millones, que es 45 veces superior a los $49 mil que recibe un nariñense.

Además, por una grave corrupción, muchos dineros se han perdido. Y los que no han sido robados, no han sido tampoco bien usados para el desarrollo regional o el mejoramiento de la vida de los habitantes, sino para obras locales, muchas veces innecesarias, como el velódromo de Arauca. Por ello, los departamentos que más regalías han recibido, como La Guajira, no han logrado reducciones significativas de la pobreza.

El Gobierno tiene entonces razón en que es necesario reformar el reparto y la destinación de las regalías, con el fin de lograr mayor equidad social y regional.

Nadie niega que los departamentos y municipios productores deban recibir regalías suficientes para compensar el impacto ambiental y social de esas explotaciones mineras en sus territorios. Pero las regalías deben beneficiar a los colombianos más pobres, sin importar en qué departamento vivan.

Es necesario también controlar el despilfarro y robo de esos dineros, con el fin de que financien el desarrollo social y la integración regional, y no obritas locales desarticuladas.

Pero la propuesta gubernamental no deja de suscitar muchos interrogantes.

Jurídicamente no es claro que sea necesario reformar la Constitución, pues parecería que basta con modificar las Leyes 141 y 756, que son las que regulan específicamente el reparto y la destinación de las regalías.

De otro lado, hoy todas las regalías están destinadas a los departamentos y municipios, vía regalías directas o vía FNR. Es cierto que el reparto es muy inicuo, pero existe el riesgo de que la reforma decida concentrar esos dineros en el ámbito nacional (por ejemplo, para financiar el alto déficit fiscal), lo cual sería un golpe financiero a la descentralización. Y es que aún no es siquiera claro cómo se repartirán los recursos.

Finalmente, la institucionalidad propuesta para manejar las regalías y evitar su robo y despilfarro es confusa y enredada. No se prevén tampoco mecanismos de control ciudadano al uso de los recursos. No es entonces claro que la reforma evite la corrupción y logre un manejo transparente de esos dineros.

El debate entonces apenas comienza y es importante que la ciudadanía esté atenta, pues no podemos seguir regalando las regalías, que son patrimonio de todos los colombianos.

* Director del Centro de Estudios “DeJuSticia” (www.dejusticia.org) y profesor de la Universidad Nacional.

11 de octubre de 2010

DISCURSO DE UN CACIQUE MEJICANO




DISCURSO DEL CACIQUE MEXICANO GUAICAIPURO CUATEMOC ANTE LA REUNIÓN DE JEFES DE ESTADO DE LA COMUNIDAD EUROPEA, EL 8 DE FEBRERO DE 2002.

Con lenguaje simple, que era trasmitido en traducción simultánea a más de un centenar de Jefes de Estado y dignatarios de la Comunidad Europea, el Cacique Guaicaípuro Cuauhtémoc logró inquietar a su audiencia cuando dijo:

"Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuauhtémoc he venido a encontrar a los que celebran el encuentro.

Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace solo quinientos años.

Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.

El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron.

El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.

El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento.

Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses.

Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.

¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.

¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!

¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos!

¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa.

Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios.

Yo, Guaicaipuro Cuauhtémoc, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis.

Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan ""MARSHALLTESUMA"", para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.

Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos:

¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indo americano Internacional?

Deploramos decir que no.

En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reich’s y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal.

En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.

Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar.

Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos les cobran a los pueblos del Tercer Mundo.

Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado solo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia.

Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300.

Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra.

Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?

Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.

Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indios americanos.

Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica..."

Cuando el Cacique Guaicaipuro Cuauhtémoc dio su conferencia ante la reunión de JEFES DE ESTADO DE LA COMUNIDAD EUROPEA, no sabía que estaba exponiendo una tesis de Derecho Internacional para determinar LA VERDADERA DEUDA EXTERNA. Ahora solo resta que algún gobierno, latinoamericano tenga el valor suficiente para hacer el reclamo ante los Tribunales Internacionales.


10 de octubre de 2010

Los desplazados



los desplazados / héctor rojas herazo





llegaban en montón duros y solos.

con harapos de sueño,

con quijadas de vaca bramando entre sus ojos.

llegaban en montón y estaban solos.

la mujer con su esposo entre las uñas.

el hombre con su madre y con sus hijos

nadando en su saliva y en su vientre

y el niño sin saber de sus pupilas

entre tanto estupor desmemoriado.

sentían, sin mirar las azoteas,

las múltiples ventanas,

el ovillo de luces,

el camino que olvida su terrón,

y se vuelve oficina y puerta seca,

cemento, sin sabor y policía.

llegaban desde atrás,

desde ellos mismos:

de la siembra quemada,

del monte que se hunde hoja por hoja,

madera con estruendo,

piedra con llaga y diente con blasfemia

y se vuelve con rabia contra el hombre

y le muerde la casa

y le arranca el cabello

y le rompe su atrás y su delante

y le llena los dedos de preguntas,

de furor y preguntas degolladas.

cada uno era un grito,

un terrible silencio que miraba

lleno de toro y sol crucificado.

cada uno estaba solo,

solo con él,

sin nadie entre sus huesos.

todo lo que fue día, siembra, abrazo,

lecho y fatiga, lámpara y amigo,

estaba entre sus pechos destrozado.



8 de octubre de 2010

Perfil del sacamicas

Nota: con una real preocupación por conocer a mucha de nuestra clase política nacional y, en particular, de Lebrija, realizamos una búsqueda por el origen de la palabra sacamicas, tan empleada en nuestro país.

Dicha expresión tiene un fuerte fundamento histórico en la edad media, donde los nobles consideraban como gran honor el que el rey les permitiera sacar de sus aposentos las "micas" llenas con sus excrementos reales. Entre más mierda sacaran, y sin hacerle gestos a sus efluvios, más cercanos estaban a su corazón.

Así que nuestros sacamicas son eso: porta mierdas que no se asquean de nada, y que prontamente cumplen dicha labor. No hay indignidad en ellos. Al contrario se sienten felices, como, por ejemplo, la mayoría de nuestros concejales. Pero no seamos injustos; igual lo son los diputados, representantes, senadores y empleados de todos los niveles. Sacamicas prontos a sacar y oler las porquerías de sus amos de turno. Los perfectos corruptos....

Veamos, pues, ahora, la descripción que de ellos hace un columnista de eltiempo.com

Perfil del sacamicas

Por Oscar Domínguez

Tomado de eltiempo.com; sección Editorial-opinión; del 9 de enero de 2010.


Han hecho de la abyección un oficio. Una religión. Un tic. Trepangos a morir, con tal de ascender en la nómina, mejorar su ridículo currículo, son capaces de todas las genuflexiones. Pululan en época preelectoral. Estudian qué vagón político ofrece las mejores perspectivas. No tienen vocación de perdedores.

Rémoras sin riñón, viven del triunfo ajeno. Por dentro de sus almas espanta. Por fuera, también. De moral blandengue, se inclinan hacia donde soplan los mejores vientos. Nunca pierden, y si pierden, procuran arrebatar. A la hora del revés, son los primeros en abandonar el barco, como ciertos roedores de fea catadura. Venden su alma al mejor postor. En esto son espléndidos impostores.

Másteres en deslealtades, al estilo de Fouché, no consideran esa condición un detestable lapsus, sino exquisita virtud. El transfuguismo es demasiado tentador para dejárselo a quienes le dieron rostro constitucional. Cargan maleta. No la suya, por supuesto. Prefieren andar ligeros de equipaje para ahorrar energías que necesitarán para movilizar la de sus mecenas. Si hay que dar bruscos giros, de 360 grados por ejemplo, se sienten en su elemento. Doblez obliga. Se voltean más que un desvelado. No les importa cambiar de sexo político a toda hora. Pondrían ese travestismo en su hoja de vida.

Nunca miran a los ojos para que no los pillen con las manos en la masa. Frente al espejo, tampoco se miran. Se sospechan. Huyen de sí mismos. Eso sí, se esperan para no caminar solos. Se tienen miedo. En el fondo, no resisten su siniestra condición. Adoptan como suya la ideología de quien les firma los cheques. Para mejorar en fidelidad, miran horas y horas a Nick, el centenario perrito de la Víctor. Hay que prosperar siempre en el oficio. Es parte de la estética del sacamicas.

Celebran que la Real Academia no los incluya aún en su Diccionario. De esta forma, se sienten anónimos, protegidos, inexistentes. No saben lo que les va pierna arriba. Un diccionario del Caro y Cuervo los agarra como con pinzas, para no contaminarse, y los fulmina en cuatro palabras: "persona aduladora y servil". Como sus colegas los lagartos o los arribistas, en la noche de elecciones el sacamicas es el primero en proclamar: "Triunfamos". Si la victoria está en el otro campamento, calladito la boca, toma la avenida que conduce al nuevo César. Ni siquiera le dan el pésame al que tuvo el detalle de llenarle el buche.

Nunca pasará de mando medio. Su concepto de la gloria no le plantea mayores exigencias. Sobrevivir es suficiente. Tal vez demasiado. Cuando busca empleo como sacamicas, huele en el ambiente a ver si el terreno ya está ocupado. En esto "no hay cama para tanta gente". No se trata de un gesto de generosidad: es pragmatismo puro. No da la cara. Si mucho la espalda. Sobre todo cuando el dulce se pone a mordiscos. Por sus cabriolas los conoceréis.

oscardominguezg@etb.net.co


7 de octubre de 2010

De Gonzalo Arango...



Nota: Indudablemente Gonzalo Arango tenía más claridad sobre la realidad política nacional que la mayoría, si no todos, los políticos del sistema, que jamás han entendido que la raíz del problema de la violencia en Colombia es social. Morirán muchos bandidos, rebeldes, patriotas, lo que sea, pero sólo finalizará la lucha cuando Colombia sea una patria para todos: grande, generosa, justa y democrática. Mientras, correrá la sangre... y mucha.

De la organización Otraparte, Antioquia, dedicada a guardar la memoria de Fernando González, tomamos el siguiente texto.


Archivo “Boletín de Otraparte”
Boletín N° 95 - Septiembre 23 de 2010
Elegía a “Desquite”

* * *

Elegía a “Desquite”

Sí, nada más que una rosa, pero de sangre. Y bien roja como a él le gustaba: roja, liberal y asesina. Porque él era un malhechor, un poeta de la muerte. Hacía del crimen una de las más bellas artes. Mataba, se desquitaba, lo mataron. Se llamaba “Desquite”. De tanto huir había olvidado su verdadero nombre. O de tanto matar había terminado por odiarlo.

Lo mataron porque era un bandido y tenía que morir. Merecía morir sin duda, pero no más que los bandidos del poder.

Al ver en los diarios su cadáver acribillado, uno descubría en su rostro cierta decencia, una autenticidad, la del perfecto bandido: flaco, nervioso, alucinado, un místico del terror. O sea, la dignidad de un bandolero que no quería ser sino eso: bandolero. Pero lo era con toda el alma, con toda la ferocidad de su alma enigmática, de su satanismo devastador.

Con un ideal, esa fuerza tenebrosa invertida en el crimen, se habría podido encarnar en un líder al estilo Bolívar, Zapata, o Fidel Castro.

Sin ningún ideal, no pudo ser sino un asesino que mataba por matar. Pero este bandido tenía cara de no serlo. Quiero decir, había un hálito de pulcritud en su cadáver, de limpieza. No dudo que tal vez bajo otro cielo que no fuera el siniestro ciclo de su patria, este bandolero habría podido ser un misionero, o un auténtico revolucionario.

Siempre me pareció trágico el destino de ciertos hombres que equivocaron su camino, que perdieron la posibilidad de dirigir la Historia, o su propio Destino.

“Desquite” era uno de esos: era uno de los colombianos que más valía: 160 mil pesos. Otros no se venden tan caro, se entregan por un voto. “Desquite” no se vendió. Lo que valía lo pagaron después de muerto, al delator. Esa fiera no cabía en ninguna jaula. Su odio era irracional, ateo, fiero, y como una fiera tenía que morir: acorralado.

Aún después de muerto, los soldados temieron acercársele por miedo a su fantasma. Su leyenda roja lo había hecho temible, invencible.

No me interesa la versión que de este hombre dieron los comandos militares. Lo que me interesa de él es la imagen que hay detrás del espejo, la que yacía oculta en el fondo oscuro y enigmático de su biología.

¿Quién era en verdad?

Su filosofía, por llamarla así, eran la violencia y la muerte. Me habría gustado preguntarle en qué escuela se la enseñaron. El habría dicho: Yo no tuve escuela, la aprendí en la violencia, a los 17 años. Allá hice mis primeras letras, mejor dicho, mis primeras armas.

Con razón... Se había hecho guerrillero siendo casi un niño. No para matar sino para que no lo mataran, para defender su derecho a vivir, que, en su tiempo, era la única causa que quedaba por defender en Colombia: la vida.

En adelante, este hombre, o mejor, este niño, no tendrá más ley que el asesinato. Su patria, su gobierno, lo despojan, lo vuelven asesino, le dan una sicología de asesino. Seguirá matando hasta el fin porque es lo único que sabe: matar para vivir (no vivir para matar). Sólo le enseñaron esta lección amarga y mortal, y la hará una filosofía aplicable a todos los actos de su existencia. El terror ha devenido su naturaleza, y todos sabemos que no es fácil luchar contra el Destino. El crimen fue su conocimiento, en adelante sólo podrá pensar en términos de sangre.

Yo, un poeta, en las mismas circunstancias de opresión, miseria, miedo y persecución, también habría sido bandolero. Creo que hoy me llamaría “General Exterminio”.

Por eso le hago esta elegía a “Desquite”, porque con las mismas posibilidades que yo tuve, él se habría podido llamar Gonzalo Arango, y ser un poeta con la dignidad que confiere Rimbaud a la poesía: la mano que maneja la pluma vale tanto como la que conduce el arado. Pero la vida es a veces asesina.

¿Estoy contento de que lo hayan matado?

Sí.

Y también estoy muy triste.

Porque vivió la vida que no merecía, porque vivió muriendo, errante y aterrado, despreciándolo todo y despreciándose a sí mismo, pues no hay crimen más grande que el desprecio a uno mismo.

Dentro de su extraña y delictiva filosofía, este hombre no reconocía más culpa, ni más remordimiento que el de dejarse matar por su enemigo: toda la sociedad.

¿Tendrá alguna relación con él aquello de que la libertad es el terror?

Un poco sí. Pero, ¿era culpable realmente? Sí, porque era libre de elegir el asesinato y lo eligió. Pero también era inocente en la medida en que el asesinato lo eligió a él.

Por eso, en uno de los ocho agujeros que abalearon el cuerpo del bandido, deposito mi rosa de sangre. Uno de esos disparos mató a un inocente que no tuvo la posibilidad de serlo. Los otros siete mataron al asesino que fue.

¿Qué le dirá a Dios este bandido?

Nada que Dios no sepa: que los hombres no matan porque nacieron asesinos, sino que son asesinos porque la sociedad en que nacieron les negó el derecho a ser hombres.

Menos mal que Desquite no irá al Infierno, pues él ya pagó sus culpas en el infierno sin esperanzas de su patria.

Pero tampoco irá al Cielo porque su ideal de salvación fue inhumano, y descargó sus odios eligiendo las víctimas entre inocentes.

Entonces, ¿adónde irá Desquite?

Pues a la tierra que manchó con su sangre y la de sus víctimas. La tierra, que no es vengativa, lo cubrirá de cieno, silencio y olvido.

Los campesinos y los pájaros podrán ahora dormir sin zozobra. El hombre que erraba por las montañas como un condenado, ya no existe.

Los soldados que lo mataron en cumplimiento del deber le capturaron su arma en cuya culata se leía una inscripción grabada con filo de puñal. Sólo decía: “Esta es mi vida”.

Nunca la vida fue tan mortal para un hombre.

Yo pregunto sobre su tumba cavada en la montaña: ¿no habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir?

Si Colombia no puede responder a esta pregunta, entonces profetizo una desgracia: Desquite resucitará, y la tierra se volverá a regar de sangre, dolor y lágrimas.

Fuente:

Arango, Gonzalo. “Elegía a ‘Desquite’”. Obra negra. Santa Fe de Bogotá, Plaza & Janés, primera edición en Colombia, abril de 1993, p.p.: 42 - 44. Publicado en Prosas para leer en la silla eléctrica (crónicas, ensayos, artículos), Bogotá, Editorial Iqueima, 1966.



6 de octubre de 2010

Mono Jojoy





Isaac Bigio


Mono Jojoy



Bogotá ha anunciado que ha caído el “Mono Jojoy” en Macarena (Meta) no tan lejos de la frontera colombiana con Perú. La agencia noticiosa pro-FARC, aceptando esa posibilidad, sostiene que se trata de otro crimen de la CIA.

Este sería el quinto de 7 miembros del Secretariado máximo de esta guerrilla, la más antigua y fuerte del hemisferio occidental, en haber fallecido desde el 2008. Los otros fueron “Raúl Reyes”, “Iván Ríos”, “Tirofijo” y “Domingo Biojo”. Tirofijo fue el líder histórico y Reyes fue su número dos.

A la muerte de ambos las FARC decidieron colocar como su cabeza a un ideólogo antes que a un jefe guerrero. Por el antropólogo “Alfonso Cano” por encima del “Mono Jojoy” (comandante del frente oriental) quien seguía siendo su principal caudillo militar.

Para “Semana” Jojoy fue el más sanguinario militante de las FARC y la suya sería la principal muerte propinada por las FFAA contra ésta. Esta misma revista bogotana había venido pronosticando previamente que el cerco contra “Jojoy” se cerraba tras la caída de varios de sus lugartenientes y como resultado de un debilitamiento de la guerrilla.

Quien había nacido el 5 de febrero de 1953 cerca a la capital colombiana como Jorge Briceño había recibido el apodo que llevaba con orgullo desde sus 8 años de edad hasta el día de su muerte (22 septiembre 2010) por parte de “Jacobo Arenas”, el primer jefe que tuvo las FARC. Se cuenta que Arenas solía llamar al hijo de su cocinera como “mono” (cariñoso apelativo colombiano) y él respondía riéndose “jo-jo”. Orlando Gomez de La Hora de Quito me escribió diciéndome que ese seudónimo, más bien, se da en razón de un gusano llamado “jojoy” que se escabulle fácilmente en la selva. Jojoy, como empezó a ser conocido, sirvió como guardaespaldas de Arenas y luego escaló hasta ser un “mariscal” de dicha insurgencia.

La baja producida para la subversión colombiana no es una simple monada o motivo para tener un jajá. Lo acontecido querrá ser utilizado por el nuevo gobierno para ir aislando y desmoralizando a las FARC presionando a ésta para que busque hacer una serie de concesiones (entrega de prisioneros y parar ataques y secuestros) a fin de serle ofrecida un proceso de negociación.

Santos deberá buscar sacar ventaja de ese duro golpe y de que acaba de iniciar su mandato como el presidente que más votos haya recibido en la historia nacional y el que más apoyo de diversos partidos y congresistas viene recibiendo.

La guerrilla colombiana, mientras tanto, sabe que no puede tomar el poder por la vía militar por lo que debe escoger 4 escenarios: seguir el sendero centroamericano o sudafricano de buscar remplazar las armas por las urnas, marginalizarse como el senderismo peruano, replegarse hasta esperar el desgaste del régimen o dar un giro hacia el trabajo sindical apartándose del militar a fin de revitalizarse.

Algo que llama la atención es que mientras que el partido de Lula acepta a las FARC como miembro del Foro de Sao Paulo, la internacional de la izquierda latinoamericana que lidera, el gobierno brasilero le vendió al colombiano varios de los 30 aviones súper tucanes que fueron utilizados en la operación Sodoma que fulminó a Jojoy y su grupo.





5 de octubre de 2010

Carta del padre Javier Giraldo M., S. J.


Carta al Padre John Dear, S. J. ex-presidente Uribe catedrático de Georgetown University

Lunes 6 de septiembre de 2010, por Javier Giraldo M. , S.J.


Carta al Padre John Dear, S. J., jesuita estadounidense que ha recorrido muchas zonas de guerra del mundo como activista de la paz y ha sufrido la cárcel por oponerse a las políticas criminales de su país. Ha publicado muchos libros sobre espiritualidad cristiana de la paz y ha visitado varias regiones de Colombia.

Estimado y recordado John:
Recibe un fraterno y cariñoso saludo.

Te escribo muy preocupado por el hecho de que en nuestra universidad jesuita de Georgetown hayan vinculado como docente al Presidente saliente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez. No ceso de recibir mensajes de personas y grupos que sufrie-ron enormemente durante su gobierno, que reclaman y cuestionan la actitud de nuestra Compañía o su falta de discernimiento ético al tomar este tipo de decisio-nes.

Es posible que las directivas de Georgetown hayan recibido conceptos positivos de colombianos de altas posiciones económicas o políticas, pero es difícil que ignoren al menos las profundas controversias éticas que levantó su gobierno y los cuestionamientos y sanciones que recibió de muchos organismos internacionales que tratan de proteger la dignidad humana. El sólo hecho de que durante su carrera política, desde que era Gobernador del Departamento de Antioquia (1995-1997) hubiera fundado y protegido tantos grupos paramilitares, llamados eufemísticamente “Convivir”, que asesinaron y desaparecieron a millares de personas y desplazaron multitudes cometiendo otras muchas atrocidades, ya implica una exigencia de censura ética para encomendarle cualquier responsabilidad en el futuro. Pero no sólo continuó patrocinando esos grupos paramilitares sino que los mantuvo y los complementó con un nuevo modelo de paramilitarismo legalizado, como son las redes de informantes, las redes de cooperantes y el nuevo tipo de empresas de seguridad privada que involucran a varios millones de civiles en actividades militares relacionadas con el conflicto armado interno, mientras le mentía a la comunidad internacional con una falsa desactivación de los paramilitares.

Además, fue escandalosa durante su gobierno la práctica de los “falsos positivos” consistente en asesinar civiles, principalmente campesinos, y después de muertos vestirlos de combatientes para justificar su muerte. Con ello pretendía mostrar victorias militares falsas sobre los rebeldes y eliminar a los activistas de los movimientos sociales que buscan justicia.

La corrupción durante su gobierno fue más que escandalosa, no sólo por la presencia de narcotraficantes en los puestos públicos sino porque el Congreso y muchos cargos de gobierno fueron ocupados por delincuentes. Hoy hay más de cien congresistas en procesos criminales, todos ellos del entorno electoral más cercano del Presidente Uribe.

Fue escandalosa la compra de conciencias para manipular los aparatos de justicia, lo que terminó destruyendo, en niveles muy profundos, la conciencia moral del país. También fue escandalosa la corrupción con que sus ministros más cercanos manejaron la política agraria para favorecer a los más ricos con los dineros públi-cos, mientras impedía y estigmatizaba los proyectos sociales. La corrupción de sus hijos, para enriquecerse a costa de ventajas de poder, escandalizó en su momento a toda la nación. También utilizó el organismo de seguridad que estaba directamente bajo su control (el Departamento Administrativo de Seguridad) para espiar mediante controles telefónicos clandestinos, a las Cortes de Justicia, a los políticos de la oposición, a los movimientos sociales y de derechos humanos.

Fueron en extremo escandalosos los mecanismos corruptos de los cuales se valió para lograr su reelección a la Presidencia en 2006, lo cual ha llevado a ministros y colaboradores cercanos suyos ad portas de la cárcel. El manejo que hizo de coordi-nación entre el Ejército y los grupos paramilitares llevó a que durante su período se produjeran 14.000 ejecuciones extrajudiciales. Sus estrategias de impunidad para quienes desde el Estado o el Paraestado perpetraron crímenes de lesa huma-nidad, pasarán a la historia por su atrevimiento.

La decisión de los jesuitas de Georgetown de ofrecerle una cátedra a Álvaro Uribe, no sólo ofende profundamente a los colombianos que aún conservan principios éticos sino que pone en alto riesgo la formación ética de los jóvenes que acuden a nuestra universidad en Washington. ¿Dónde queda la ética de la Compañía de Jesús?

Te escribo estas líneas porque estoy seguro que tú compartes nuestras preocupa-ciones y quizás podrás hacerlas llegar a los jesuitas de Georgetown y a otros círcu-los de opinión en tu entorno de simpatizantes por la justicia.

Recibe un fuerte abrazo.

Javier Giraldo Moreno, S. J.